En el marco del Día Mundial de la Educación Ambiental (que se conmemora cada 26 de enero) una iniciativa que combina reciclaje y concientización en la costa atlántica muestra resultados concretos. Se trata del programa Playa Limpia, que cuenta con el apoyo de Villavicencio, que ya logró recuperar más de 150 toneladas de botellas PET generadas en playas de Mar del Plata.
Lo recolectado retorna a la cadena de valor, ya que los residuos recuperados se integran luego a circuitos de reciclaje para volver a convertirse en materia prima.
Qué es el Playa Limpia
Playa Limpia nació durante la temporada 2021/2022 con el objetivo de fomentar hábitos sustentables a largo plazo, especialmente la separación de residuos en origen en balnearios privados de la ciudad. En 2022, Villavicencio se sumó a la campaña para limpiar las playas y recuperar residuos.
Playa Limpia se desarrolla durante el verano y se basa en dos ejes principales: un sistema de gestión que recupera residuos reciclables y orgánicos, y actividades de “recreación ambiental” destinadas a informar a turistas y visitantes sobre la importancia del reciclaje.
De las playas a la cadena de valor: cómo los residuos adquieren valor a través del reciclaje
El proceso comienza con la disposición diferenciada de los desechos. Luego, un agente ambiental retira los residuos, se acopian e ingresan a los circuitos de reciclaje de la ciudad de Mar del Plata.
Una vez en la planta de reciclaje, los materiales se clasifican por tipo de plástico y por color. Los residuos enfardados pueden volver a procesarse y convertirse en nuevos productos, como escobas o perchas, extendiendo la vida útil del plástico recuperado.
A través de su programa de Recuperadores, Villavicencio ayuda a recolectar más de 150 toneladas de botellas PET y fortalece el trabajo de más de 5000 recuperadores urbanos en Argentina por mes.
El compromiso de la compañía va aún más allá: las botellas de la marca son 100% reciclables y cuentan con etiquetas biodegradables. Además, la empresa recicla más del 90% de los residuos generados en sus operaciones.
Villavicencio también destaca su trabajo en la conservación de más de 60.000 hectáreas de su Reserva Natural en Mendoza, donde se origina su agua mineral natural, filtrada durante miles de años a través de la Cordillera de los Andes. Según la empresa, estas acciones forman parte de su estrategia de reducción de huella de carbono y cuidado del ambiente.
