La agenda de electrificación que dominará la COP31 pone a los países asiáticos contra la pared: ¿acelerarán sus hojas de ruta para salir de los combustibles fósiles o seguirán anclados al carbón? La cumbre, prevista para noviembre en Antalya, Turquía, tendrá como eje central el despliegue de energías limpias en una región que alberga las mayores economías dependientes del carbón del planeta.
El debate, según se escuchó en un webinario celebrado este miércoles, girará en torno a dos puntos clave. Por un lado, si los países asiáticos presentarán planes concretos y verificables para descarbonizar su matriz energética. Por el otro, si los financiadores tradicionales como Japón y Corea del Sur redirigirán sus fondos hacia energía limpia o seguirán sosteniendo proyectos fósiles bajo nuevos nombres.
Asia concentra la mitad de las emisiones globales de carbón
La región asiática es responsable de más del 50% de las emisiones mundiales ligadas al carbón, según datos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC). China, India, Indonesia, Vietnam y Filipinas operan hoy las flotas de plantas térmicas a carbón más grandes del mundo. Sin embargo, los compromisos de descarbonización presentados hasta ahora en las NDC (Contribuciones Nacionalmente Determinadas) carecen de calendarios vinculantes, alertan analistas climáticos consultados por Carbon Pulse.
El test de la COP31 será directo: ¿habrá hojas de ruta con fechas de cierre de plantas térmicas o solo declaraciones de intención? La pregunta toma urgencia porque el financiamiento climático internacional quedó atado, desde el Acuerdo de París, a la verificabilidad de los planes nacionales.
Japón y Corea del Sur, en la mira por sus fondos fósiles
El otro nudo crítico es el rol de los financiadores asiáticos. Japón y Corea del Sur, que durante décadas exportaron capital para proyectos de carbón en el sudeste asiático bajo mecanismos bilaterales, anunciaron en 2023 que redirigirían fondos hacia transición energética. Pero organizaciones ambientales señalan que ese cambio es más retórico que real: muchos proyectos catalogados como “transición” siguen incluyendo gas fósil o infraestructura dual que prolonga la vida útil del carbón.
La COP31 debería exigir transparencia en los mecanismos de financiamiento climático, sostienen las voces críticas del webinario. Si los fondos siguen fluyendo hacia fósiles maquillados de “puente” energético, el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 grados quedará fuera de alcance antes de 2030.
La cumbre abre en Antalya el 10 de noviembre de 2026. Los países asiáticos tienen hasta agosto para actualizar sus NDC con nuevas metas de electrificación, según el cronograma de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC).
Fuente original: https://carbon-pulse.com/565239/
