Cómo usar agua salada para refrigerar centros de datos de IA y aliviar la escasez hídrica

Torres de refrigeración de un centro de datos al atardecer, infraestructura clave para enfriar servidores de inteligencia art

Foto: Oliver Halls / Pexels

El uso de agua salada para refrigerar centros de datos ya no es una promesa futurista: la tecnología existe, funciona y podría aliviar la presión creciente sobre las reservas de agua dulce que enfrentan instalaciones de inteligencia artificial en Estados Unidos. Según un estudio publicado en Water Research por investigadores de la Universidad de Texas en Austin, plantas de desalinización pueden tratar agua de mar, salobre o residual de la industria petrolera para volverla apta en refrigeración de servidores, con un gasto energético que representa apenas una fracción menor del consumo total de un data center.

La demanda hídrica de estos centros podría cuadruplicarse hacia 2028, alcanzando entre 150.000 y 270.000 millones de litros anuales solo en territorio estadounidense, advierte el trabajo. En septiembre pasado, el gobernador de Texas, Greg Abbott, ordenó pausar permisos para nuevas instalaciones tras detectar que el consumo ponía en riesgo el abastecimiento local. La fiscalía del estado abrió una investigación sobre uso hídrico en plantas existentes.

La ósmosis inversa y la compresión mecánica de vapor son las dos familias tecnológicas que el equipo texano evaluó. La primera filtra agua a presión mediante membranas que retienen sales: resulta eficiente y económica para salinidades hasta 35.000 partes por millón (ppm), el nivel del océano. La segunda evapora el líquido y lo condensa, lo que permite tratar fluidos con más de 50.000 ppm, como el agua de producción petrolera, aunque con un gasto energético cuatro veces mayor.

Un sistema híbrido aplicado a agua marina con gestión de mínima descarga líquida recuperó 736 litros de agua dulce por cada 1.000 kilogramos alimentados, con un costo de 3,2 dólares por metro cúbico, según detalla el estudio. La salmuera residual se concentra al máximo para reducir el volumen desechado. En agua de producción petrolera, la recuperación fue similar pero el costo se triplicó.

El agua residual del petróleo como recurso industrial

La industria petrolera en la cuenca del Pérmico, en Texas, descarta cada día un volumen de agua residual equivalente a 1.200 piscinas olímpicas. Ese líquido hipersalino, subproducto de la extracción de hidrocarburos, hoy se reinyecta en pozos profundos o se trata con costos elevados. El trabajo texano propone redirigirlo hacia sistemas de desalinización que alimenten la refrigeración de data centers cercanos.

Vaibhav Bahadur, profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Escuela de Ingeniería Cockrell, afirmó en el comunicado de prensa de la universidad que “no estamos esperando una tecnología futurista que venga a resolver este problema por nosotros. Podemos resolver partes de este problema con la tecnología que ya tenemos; simplemente hay un costo asociado”.

El equipo desarrolló además una métrica denominada Intensidad de Utilización de Agua Salina, que cuantifica cómo las estrategias de desalinización adoptadas por un centro de datos afectan la disponibilidad hídrica local. Según el estudio, las configuraciones de mayor recuperación redujeron ese índice un 40% en zonas con escasez elevada.

Un escenario hipotético en Longview, en el este de Texas, logró los niveles más bajos de presión sobre fuentes locales al usar agua salobre subterránea tratada mediante ósmosis inversa en dos etapas. Esa configuración permitió alta recuperación a bajo costo energético, según el comunicado.

El trabajo concluye que pasar de esquemas convencionales a sistemas de mínima o nula descarga elevó la recuperación entre 4% y 220%, con incrementos superiores al 12% en energía. Los investigadores evaluaron tres tipos de agua: salobre (5.000 ppm), marina (35.000 ppm) y de producción petrolera (más de 50.000 ppm). En todos los casos, el umbral exigido para refrigeración fue agua con menos de 500 ppm de sales disueltas.

La ósmosis inversa resultó la opción más económica y eficiente para salinidades moderadas, mientras que la compresión mecánica de vapor se reserva para fluidos hipersalinos que no pueden tratarse con membranas. El estudio prevé que, entre 2023 y 2030, los valores del indicador de estrés hídrico aumentarán en escenarios representativos, abarcando desde impactos leves hasta sustanciales.

Fuente original: https://www.infobae.com/tecno/2026/10/22/un-estudio-propone-usar-agua-salada-y-contaminada-para-refrigerar-los-centros-de-datos-que-alimentan-la-ia/

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