El auge solar desigual en países en desarrollo está transformando el mapa energético global de manera caótica. Según un análisis publicado por Yale E360, seis naciones del Sur Global (Pakistán, Nigeria, Líbano, Sri Lanka, Zambia y Yemen) multiplicaron por seis su generación solar registrada desde 2019, impulsadas por la caída de precios de los paneles chinos y la falta de alternativas confiables. Pero esa expansión acelerada avanza sin regulación, sin planificación y sin equidad.
En Pakistán, la energía solar genera hoy alrededor del 25% de la electricidad durante los meses pico. Hace una década, esa cifra era inferior al 1%. El crecimiento no fue resultado de subsidios estatales: lo impulsaron hogares y empresas que instalaron paneles en techos y balcones para escapar de cortes diarios de hasta 20 horas y tarifas que se triplicaron en diez años. Yale E360 documenta que hasta el 75% de la capacidad solar instalada en el país nunca fue registrada oficialmente, porque opera fuera de la red.
La expansión descontrolada de paneles solares está provocando una fuga masiva de usuarios de las redes nacionales. En Nigeria, el 96% de la capacidad solar es off-grid, según estimaciones basadas en registros aduaneros y análisis satelital citados por Yale E360. En Yemen, más de la mitad de la población depende hoy de la energía solar como fuente principal de iluminación, luego de que la guerra civil dejara sin acceso a la red al 90% del país.
La crisis detrás del boom: quién gana y quién pierde con la expansión solar off-grid
Las redes eléctricas tienen costos fijos elevados: mantenimiento de líneas, centrales de respaldo, contratos de compra de energía. Cuando los usuarios con mayor capacidad de pago instalan paneles solares y se desconectan, esos costos se distribuyen entre una base cada vez más pequeña de ratepayers. Yale E360 advierte que en Pakistán, Nigeria y Zambia, los hogares más pobres (que no pueden pagar la inversión inicial en paneles) están viendo aumentar sus facturas mientras la red se debilita.
En Nigeria, las tarifas para algunos consumidores subieron más del 240% en 2024, tras reformas del sector. En Yemen, el gobierno aprobó en julio un aumento de treinta y seis veces en las tarifas de la red, según datos citados por Yale E360. Cada ajuste de precio empuja a más usuarios hacia la energía solar, pero solo a aquellos que pueden pagarla.
El fenómeno se conoce como “leapfrogging”: países en desarrollo adoptan tecnologías nuevas sin pasar por las etapas que atravesaron las economías desarrolladas. Pero ese salto tecnológico reproduce desigualdades si no va acompañado de política redistributiva. Los fabricantes chinos, que construyeron capacidad de producción muy superior a la demanda global y enfrentan barreras comerciales en Estados Unidos e India, volcaron el excedente hacia mercados como Pakistán y Nigeria, donde los precios de los paneles cayeron hasta niveles históricos.
Imágenes satelitales del barrio G-13 de Islamabad (Pakistán) muestran que entre 2022 y 2024 la densidad de instalaciones solares en techos se duplicó. Pero esa infraestructura instalada no aparece en estadísticas oficiales, según registros revisados por Yale E360. En Sri Lanka, la capacidad solar de techo creció más de seis veces entre 2020 y 2025. En Líbano, aumentó más de diez veces en el mismo período.
Qué viene: el desafío de gestionar la transición sin desestabilizar las redes
La mayoría del crecimiento futuro de la demanda eléctrica global vendrá de economías emergentes, y gran parte se cubrirá con energía solar. Pero si los gobiernos no logran integrar esa capacidad off-grid a sistemas regulados, el boom puede terminar debilitando redes ya frágiles y ampliando la brecha entre quienes acceden a electricidad confiable y quienes no.
Yale E360 subraya que la energía solar puede ser una fuerza liberadora en países largamente privados de acceso energético, pero solo si la transición se gestiona con estándares técnicos, financiamiento equitativo e infraestructura de distribución. Sin eso, el auge solar reproduce el patrón extractivo que dejó atrás: acceso diferenciado según capacidad de pago, infraestructura deteriorada para los más pobres y sistemas que colapsan bajo el peso de su propia desregulación.
El caso pakistaní, que activistas climáticos celebraron como modelo de adopción ciudadana, hoy advierte que la velocidad no garantiza justicia. La expansión de energía solar en el Sur Global avanza a ritmo récord, pero lo hace sin los mecanismos que podrían convertir ese salto tecnológico en acceso universal.
Fuente original: https://e360.yale.edu/features/developing-countries-solar-boom
