Bayer y Neste impulsan la colza para biocombustibles de aviación en Estados Unidos

Campo de colza de invierno en las Grandes Llanuras de Estados Unidos durante la cosecha.

Foto: Tomás Asurmendi / Pexels

La colza para biocombustibles de aviación en Estados Unidos acaba de ganar un impulso inédito. Bayer y Neste anunciaron esta semana una alianza para expandir el cultivo de colza de invierno en las Grandes Llanuras del sur del país, con el objetivo de asegurar materia prima para la producción de diésel renovable y combustible aeronáutico sostenible (SAF, por sus siglas en inglés). Bayer prevé que la demanda mundial de estos combustibles se triplique hasta 2040, según informó la compañía en un comunicado oficial del 11 de septiembre.

La iniciativa responde a dos presiones: la necesidad de descarbonizar la aviación y el riesgo geopolítico sobre las cadenas de suministro energético. Los biocombustibles derivados de colza pueden reducir hasta un 80% las emisiones de CO₂ por vuelo comparado con el queroseno fósil, según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA). Pero el escalado de estos cultivos plantea un dilema: la tierra para biojet compite con la producción de alimentos, la biodiversidad y los ecosistemas nativos.

Nuevos híbridos resistentes al frío de las Grandes Llanuras

Bayer planea lanzar en otoño de 2027 una nueva línea de híbridos de colza de invierno diseñados para soportar el frío extremo de las Grandes Llanuras y resistir el agrietamiento de las vainas, uno de los principales problemas de rendimiento en la región. La alemana apuesta a que estos cultivares aumenten el factor de planta y reduzcan pérdidas en cosecha, lo que haría viable expandir el área sembrada sin necesidad de abrir nuevas tierras.

Neste, por su parte, opera una de las mayores refinerías de biocombustibles del mundo en Singapur y procesa aceite de colza, soja y residuos orgánicos para fabricar SAF. La finlandesa ya provee combustible a aerolíneas como Lufthansa y KLM bajo contratos de compra de largo plazo. Con esta alianza, busca asegurar un suministro estable de materia prima cultivada en territorio estadounidense, reduciendo su dependencia de importaciones desde Europa y Canadá.

El dilema entre alimentos y combustibles vuelve al centro

La expansión de cultivos energéticos en Estados Unidos reabre un debate que parecía cerrado tras la crisis alimentaria de 2008: cuánta tierra agrícola puede destinarse a biocombustibles sin comprometer la seguridad alimentaria. Organizaciones ambientalistas como el Natural Resources Defense Council (NRDC) han advertido que el aumento de superficie dedicada a colza podría desplazar cultivos de trigo y acelerar la conversión de praderas nativas en monocultivos intensivos.

La región de las Grandes Llanuras alberga aún ecosistemas de pradera que funcionan como sumideros de carbono. Un estudio publicado en Nature Sustainability en 2025 por Johnson et al. estimó que la conversión de praderas a tierras de cultivo libera entre 50 y 70 toneladas de CO₂ por hectárea en los primeros cinco años. Si el área de colza se expande sin controles estrictos, el balance neto de carbono del SAF podría ser menos favorable de lo que las aerolíneas promueven.

Bayer no especificó cuántas hectáreas prevé sumar bajo este programa ni qué garantías ofrecerá para evitar la conversión de ecosistemas nativos. La compañía solo indicó que la colaboración con Neste incluye “incentivos a los productores” y que los nuevos híbridos permitirán “mayor productividad por hectárea”. Neste, por su parte, confirmó que el aceite de colza proveniente de esta alianza será certificado bajo el esquema de sostenibilidad ISCC (International Sustainability and Carbon Certification), aunque el estándar ha sido criticado por permitir conversión indirecta de tierras.

La aviación global emite hoy cerca de 1.000 millones de toneladas de CO₂ al año, aproximadamente el 2,5% del total mundial. Los biocombustibles son una de las pocas alternativas disponibles a corto plazo para reducir esas emisiones, pero su escalada plantea tensiones territoriales que aún no tienen respuesta clara. La alianza Bayer-Neste proyecta inaugurar la primera planta procesadora en Kansas en el primer trimestre de 2028.

Fuente original: https://www.ecoticias.com/eco-america/colza-para-biocombustibles-bayer-neste-estados-unidos

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