El calor extremo amenaza a personas mayores de 60 años de manera desproporcionada: con apenas 1,5 °C de calentamiento global respecto a los niveles preindustriales, cerca de 290 millones de personas de ese grupo etario se verán sometidas a estrés térmico incompensable durante al menos un mes al año, según advirtió esta semana un estudio publicado en la revista The Lancet Planetary Health.
El trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Stanford, pone el foco en una vulnerabilidad biológica que los modelos climáticos anteriores ignoraron sistemáticamente: los cuerpos mayores de 60 años pierden eficiencia para enfriarse. La producción de sudor cae, los vasos sanguíneos de la piel pierden agilidad para dilatarse y el rendimiento cardíaco se reduce. Ensayos clínicos en cámaras climáticas demostraron que, dependiendo de la humedad ambiental, el umbral en el que un adulto mayor ya no puede estabilizar su temperatura corporal es entre 4,7 y 7,5 °C más bajo que el de un adulto joven.
Los climatólogos prevén que el planeta cruzará de forma sostenida la barrera de 1,5 °C a partir de 2030. Ese umbral significa que el 22% de la población mundial mayor de 60 años (290 millones de personas) se enfrentará a condiciones de estrés térmico que sus organismos no podrán compensar. Por el contrario, la población de entre 15 y 39 años no alcanzaría un nivel de riesgo similar hasta que el planeta llegue a los 4 °C de calentamiento.
El sur de Asia y África occidental, zonas críticas de estrés térmico
El estudio señala regiones donde la combinación de envejecimiento poblacional, temperaturas extremas y alta humedad creará trampas climáticas. El sur de Asia, África occidental, el este de China, el sudeste asiático y la franja costera del golfo Pérsico concentrarán la emergencia sanitaria más grave. La llanura indogangética (que abarca desde Pakistán hasta Bangladés) se perfila como el epicentro: bajo escenarios de 3 y 4 °C, sus habitantes mayores soportarán calor constante día y noche durante varios meses en la temporada de monzones.
La ausencia de tregua nocturna es un factor crítico, señalan los autores: arrebata al organismo la única ventana metabólica para descansar y recuperarse del castigo térmico acumulado durante el día. Este fenómeno, conocido como estrés térmico incompensable, ocurre cuando los mecanismos naturales de refrigeración del cuerpo se ven sobrepasados. Aunque la exposición no implica muerte súbita inmediata, prolongar esta situación en el tiempo desencadena fallos orgánicos que pueden resultar fatales.
Hospitales, redes eléctricas y cosechas bajo presión
Las conclusiones del equipo liderado por el investigador Qinqin Kong trascienden la salud clínica. Las altas temperaturas forzarán cambios drásticos en la vida cotidiana: millones de personas se refugiarán en interiores con aire acondicionado, sometiendo a presión inédita a los sistemas eléctricos justo cuando la energía es más vital. La amenaza también golpea la seguridad alimentaria: en regiones agrícolas clave, las condiciones de calor incompensable harán inviable el trabajo manual al aire libre, ni siquiera en turnos nocturnos, durante las cruciales temporadas de cultivo asiáticas.
Este cóctel de calor sostenido, pérdida de salud y escasez de recursos actuará como motor de desplazamientos internos y migraciones climáticas transfronterizas, advierten los autores. Además, este segmento poblacional vulnerable suele convivir con patologías crónicas (enfermedades cardiovasculares o renales) que se descompensan rápidamente ante la deshidratación y el esfuerzo cardíaco extra que exige un ambiente sofocante.
La demografía mundial proyecta que el segmento de mayores de 60 años se duplicará hasta rozar los 2.100 millones a mediados de siglo. Los investigadores subrayan la necesidad urgente de actualizar los sistemas de alerta temprana, adaptar la infraestructura sanitaria y diseñar políticas de protección específicas para esta población.
Fuente original: https://climatica.coop/calor-riesgo-300-millones-personas-mayores-60-anos/
