Cómo el cambio climático agrava la pobreza de pueblos indígenas según la FAO

Comunidad indígena en territorio forestal, contexto de cambio climático y pueblos originarios.

Foto: Tomás Asurmendi / Pexels

El cambio climático agrava la pobreza estructural de los pueblos indígenas, que ya enfrentan despojos, invisibilidad estadística y negación de derechos colectivos. Así lo advierte la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en un informe presentado este jueves en Roma, durante el Foro Mundial de la Alimentación.

El documento, titulado Te Oranga Paper sobre los Pueblos Indígenas. Superando la transformación rural no inclusiva, identifica siete factores estructurales interconectados que perpetúan la exclusión: invisibilidad forzada, invisibilidad estadística, despojo de tierras, negación de derechos colectivos, erosión de sistemas alimentarios, injusticias ecológicas de la transición energética e injusticia judicial. La crisis climática actúa como acelerador de todos ellos, según el análisis.

“Te Oranga es una palabra maorí que significa salud, bienestar y florecimiento, ligados a la tierra, la cultura y la comunidad”, explica la FAO en un comunicado. El informe fue redactado con participación de personas expertas indígenas y no indígenas, y toma su nombre de esa visión integral del bienestar.

Los números detrás de la exclusión indígena

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) citados por el informe, 476 millones de personas de pueblos indígenas viven en más de 90 países. La cifra se calculó con información de apenas 58 naciones, por lo que el total real es mayor. Estas comunidades representan el 6% de la población mundial, pero casi el 19% de las personas en situación de pobreza extrema. Más del 80% habita en países de ingreso medio.

“Para tener políticas públicas eficaces que apoyen a los Pueblos Indígenas y los saquen de la pobreza, es fundamental comprender primero cuáles son sus nociones de bienestar”, señala Yon Fernández-de-Larrinoa, jefe de equipo de Poblaciones Indígenas de la FAO y autor principal del informe, en el comunicado oficial.

El documento introduce el concepto de “cristalización”: la discriminación existía antes de los Estados modernos, no se abordó cuando estos se formaron y quedó fijada en sus instituciones y leyes. Esta estructura perpetúa la pobreza como un problema sistémico, no individual.

Nuevas presiones sobre viejas injusticias

El informe advierte que proyectos de transición energética y áreas de conservación pueden convertirse en “nuevas causas de despojo cuando se llevan a cabo sin el consentimiento de los Pueblos Indígenas”. La FAO recomienda respetar el derecho de consulta previa, libre e informada para proyectos de energía renovable, y evitar desplazamientos forzados de áreas protegidas.

“Te Oranga es importante porque no habla del dinero como la salida de la pobreza. Habla de derechos. No habla de vulnerabilidad. Habla de adaptación constante, resiliencia y determinación”, afirma Carol Zavaleta-Cortijo, investigadora quechua de Perú de la Universidad Peruana Cayetano Heredia y coautora del texto, según el comunicado de la FAO.

Entre las políticas que el informe plantea para revertir la exclusión figuran incorporar la autoidentificación en los censos nacionales, asegurar la tenencia de tierras y territorios, permitir que los pueblos indígenas planifiquen su propio territorio, dar a sus gobiernos el control de fondos públicos destinados a sus comunidades, y hacer interculturales los sistemas de salud y alimentarios, incluidos los comedores escolares.

El texto es un trabajo colectivo del Global-Hub sobre los Sistemas Alimentarios y de Conocimiento de los Pueblos Indígenas, un centro que reúne a 40 instituciones miembros y cuatro redes internacionales de investigación, entre ellas universidades y organizaciones indígenas. Esta segunda edición actualiza el informe original de 2021.

Fuente original: https://efeverde.com/fao-pobreza-estructural-pueblos-indigenas-cambio-climatico/

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