Científicos enseñan cantos perdidos a aves para salvarlas de la extinción

Gorrión de collar rufo posado en una rama, una de las especies que científicos usan para restaurar cantos perdidos.

Foto: Laura Phillips / Pexels

Científicos están enseñando cantos perdidos a aves usando grabaciones de archivo para restaurar comportamientos culturales que desaparecieron junto con el declive poblacional. La técnica, probada con éxito en gorriones de collar rufo (Zonotrichia capensis) en Buenos Aires, demostró que las aves pueden aprender melodías extintas a partir de versiones sintéticas generadas por computadora.

Cuando las poblaciones de pájaros cantores caen, los pichones pierden la oportunidad de aprender los cantos complejos que necesitan para atraer parejas y defender territorio. Según un estudio publicado por Gabriel B. Mindlin, profesor de física de la Universidad de Buenos Aires, el fenómeno no es solo genético: el canto es cultura transmitida entre generaciones. Perder esos dialectos puede llevar a la extinción funcional de poblaciones aunque sobrevivan individuos.

En un parque de Buenos Aires, los investigadores recrearon un arreglo vocal que los gorriones locales cantaban en la década de 1960 pero había desaparecido del área. Menos de tres meses después de reproducir la versión sintética, un residente aviar comenzó a copiar partes de la canción. El experimento, presentado en el documental Dream of Birds de The Guardian, confirma que las aves consideran realistas las grabaciones generadas digitalmente.

La técnica podría aplicarse a especies en peligro crítico. Un caso documentado por Sarah Collins, profesora asociada de comportamiento animal de la Universidad de Plymouth, involucró a escribanos cerilos (Emberiza cirlus) trasladados de Devon a Cornwall. Inicialmente, las aves producían cantos anormales y lentos. Ocho años después, tras exponer a algunos pichones a grabaciones de sonidos cerilos, sus cantos recuperaron la complejidad normal.

Cómo aprenden a cantar las 4.000 especies de pájaros cantores del mundo

Los pájaros cantores (paserinos oscinos) representan 4.000 de las 10.000 especies de aves del planeta. Su capacidad de aprendizaje varía drásticamente: algunas especies tienen ventanas de aprendizaje de pocas semanas, otras aprenden toda la vida. Según investigaciones sobre el grupo más amplio de paserinos citadas por Yale Environment 360, todos los cantos comparten motivos universales: tres tipos de trino, tres de silbido, notas caóticas y armónicas.

El entorno evolutivo determina qué motivos usa cada especie. Los silbidos planos predominan en aves de selvas tropicales, donde el sonido debe atravesar vegetación densa. Los trinos ultrarrápidos son más comunes en regiones templadas, donde las aves se comunican a distancia cercana.

Rebecca Lewis, científica de conservación del Chester Zoo, explica que los machos que cantan bien tienen más chances de reproducirse. Un canto complejo, consistente y bien ejecutado indica buena condición física. Si la población declina, los jóvenes pierden tutores y pueden aprender cantos de otras especies o desarrollar versiones defectuosas, comprometiendo sus posibilidades de apareamiento.

El rescate de los mieleros regentes australianos con solo dos tutores

Un estudio en Australia documentó el rescate de mieleros regentes (Anthochaera phrygia), especie en peligro crítico con apenas 250 individuos silvestres. Los ejemplares criados en zoológicos para reforzar la población no sabían cantar correctamente. Según el reporte citado por The Guardian, la interacción con solo dos machos tutores nacidos en estado salvaje permitió a las aves de zoológico aprender los cantos tradicionales. Esos machos educados después enseñaron a la siguiente generación.

La diferencia con los escribanos cerilos es clave: los mieleros regentes no tienen conocimiento genético previo de su canto. Collins advierte que reproducir grabaciones no siempre funciona. Algunas especies necesitan interacción social, no solo playback de audio. El gorrón de collar rufo tiene un nivel innato de conocimiento sobre los elementos que componen sus notas, pero debe aprender cómo combinarlos.

Mindlin creó el canto sintético a partir de anotaciones manuscritas de cantos de gorriones realizadas en los años 60. Cada canción consiste en un trino consistente entre individuos de la misma región y un tema que varía. No está claro por qué algunos temas desaparecieron, aunque el investigador nota que la población del parque había caído. Los cantos pueden cambiar naturalmente por errores de aprendizaje que se imprimen en versiones futuras, pero el avance humano y el declive poblacional causan cambios dramáticos.

Los biólogos de conservación ahora reconocen que la biodiversidad no es solo material genético. El comportamiento aprendido de los animales, como el canto de las aves, es parte esencial de la población. Las grabaciones sintéticas podrían ayudar a enseñar cantos a especies cuyas poblaciones están cayendo, permitiendo tutorizar individuos donde no existen grabaciones reales. El gorrión de collar rufo no está considerado vulnerable globalmente, pero los investigadores esperan aplicar la técnica a casos más urgentes.

Fuente original: https://e360.yale.edu/digest/teaching-birds-lost-songs

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