El nuevo gobierno de Colombia respalda el fracking y promete reabrir dos proyectos piloto en el municipio de Puerto Wilches, en el valle del Magdalena Medio, que el expresidente Gustavo Petro había frenado. El presidente Abelardo de la Espriella, de línea populista de derecha, argumenta que la técnica podría reforzar las reservas de gas del país, que según la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) durarán apenas 5,9 años al ritmo actual de producción.
La decisión reabre un debate que divide a Colombia: quienes defienden el fracking lo ven como una salida frente al agotamiento de gas natural; quienes lo rechazan advierten que expondrá a comunidades y ecosistemas a riesgos ambientales graves y prolongará la dependencia de combustibles fósiles justo cuando el país acelera su transición energética.
Las reservas de gas se agotan y el gobierno apuesta al esquisto
Los dos proyectos piloto apuntan a formaciones de esquisto bajo Puerto Wilches, un municipio rodeado de humedales y lagunas de planicie en las orillas del río Magdalena. El fracking, o fracturación hidráulica, consiste en inyectar fluido a alta presión en roca de esquisto para liberar petróleo y gas atrapados que no se extraen con perforación convencional. La técnica es habitual en Estados Unidos y Argentina, pero en Colombia nunca pasó de la fase piloto.
De la Espriella ha comparado el proceso con una obra de ingeniería civil: si un puente bien construido no se cae, el fracking hecho correctamente no debería contaminar, dijo según reportó Mongabay. Investigadores, ambientalistas y vecinos no comparten esa visión. Jorge Ardila, habitante de Puerto Wilches y miembro del Comité de Defensa del Agua, la Vida y el Territorio (AguaWil), advirtió que todo el entorno del municipio quedaría afectado.
Qué especies están en riesgo en Puerto Wilches
Los humedales y cursos de agua en la zona albergan al manatí antillano (Trichechus manatus), la tortuga del río Magdalena (Podocnemis lewyana, en peligro crítico) y el bagre rayado del Magdalena (Pseudoplatystoma magdaleniatum, en peligro). Un estudio publicado en 2026 registró 50 especies de reptiles en el área de los pilotos propuestos, incluyendo especies endémicas y poco conocidas. Los autores del trabajo advirtieron que las poblaciones locales ya enfrentan amenazas por ganadería y cultivo de palma aceitera, y que se necesitan medidas de conservación urgentes.
El agua concentra buena parte de las preocupaciones. El fracking requiere grandes volúmenes: según el Ministerio de Ambiente de Colombia, un solo pozo puede consumir hasta 38.000 metros cúbicos (10 millones de galones), el equivalente a unas 15 piscinas olímpicas. Dan Soeder, geólogo y autor del libro Fracking and the Environment, explicó a Mongabay que aunque la distancia vertical entre el esquisto y los acuíferos de agua potable hace improbable que los fluidos migren hacia arriba, los riesgos ambientales reales provienen de derrames en superficie, gestión de aguas residuales y uso de agua. “La primera pregunta es de dónde sacan el agua. La segunda, qué hacen con las aguas residuales”, señaló.
Más de 36.000 personas viven en el municipio de Puerto Wilches. Los vecinos usan balnearios a la orilla del río y cascadas cercanas los fines de semana. Pescadores locales siguen echando sus redes cada mañana.
El choque entre seguridad energética y transición limpia
La tensión que expone este caso es estructural: Colombia expande su capacidad renovable a ritmo acelerado, pero las demoras en proyectos y la caída de reservas de gas generan presión para mantener inversiones en fósiles. Petro había frenado los pilotos argumentando que Colombia debía alejarse del petróleo y el gas en lugar de ampliar su producción. De la Espriella sostiene lo contrario.
La ANH proyecta que sin nuevos hallazgos ni exploración adicional, las reservas probadas de gas del país alcanzarán solo para 5,9 años al ritmo actual. El gobierno apuesta a que el fracking puede cerrar esa brecha. Los críticos responden que profundizará la dependencia fósil justo cuando el país debería acelerar la salida.
Los proyectos piloto en Puerto Wilches quedaron suspendidos en 2021 bajo Petro. Ahora, con de la Espriella en el poder, el gobierno promete “abrir la puerta completamente al fracking”. La decisión final sobre los permisos aún está en curso.
Fuente original: https://news.mongabay.com/2026/10/colombias-new-government-backs-fracking-as-debate-over-energy-future-heats-up/
