Cómo el colonialismo borró la memoria del saber ancestral sobre la naturaleza

Referente quilombola en bosque brasileño, simbolizando la transmisión del saber ancestral sobre la naturaleza.

Imagen generada por IA. Escena representativa.

La memoria del saber ancestral sobre la naturaleza y el colonialismo guarda un vínculo que la ciencia moderna apenas empieza a reconocer. Los pueblos indígenas custodian hoy el 80% de la biodiversidad terrestre del planeta, según datos de IPBES, pero ese conocimiento milenario sobre ecosistemas fue arrasado sistemáticamente por siglos de colonización.

Antônio Bispo dos Santos, referente brasileño de la cultura quilombola fallecido en 2023, dedicó su vida a traducir ese saber popular a la palabra escrita. Su libro La tierra da, la tierra quiere, publicado por editorial Tinta Limón, reúne textos que recuperan estrategias de manejo sustentable transmitidas oralmente por generaciones afro e indígenas.

Dos Santos relata en primera persona cómo sus ancestros lo orientaron desde niño para escuchar el canto de los pájaros y los chirridos del bosque. Esos sonidos informaban las condiciones meteorológicas del día antes de levantarse, permitían saber si iba a llover o salir el sol, y alertaban sobre la presencia de otras vidas cerca del camino al campo.

La arquitectura adaptada al clima sin tecnología moderna

La casa de su infancia estaba construida con materiales del lugar: adobe crudo, paja y madera. Cada espacio respondía a una función climática precisa. La habitación con techo de tejas de adobe era para dormir, porque el clima nocturno era templado. La cocina tenía paredes de barro y techo de paja, materiales térmicos que se calentaban menos durante el día a pesar del fuego a leña. El espacio del telar llevaba paredes de palos secos y techo de paja para garantizar ventilación.

Adiestrar y colonizar: el mismo proceso de borramiento

Cuando cumplió diez años, Dos Santos aprendió a adiestrar bueyes. Ahí entendió que adiestrar y colonizar son lo mismo: ambos comienzan por desterritorializar al ente atacado, quebrar su identidad, sacarlo de su cosmología, alejarlo de sus entes sagrados, imponerle nuevas formas de vida y darle otro nombre.

“El proceso de denominación es un intento de borramiento de una memoria para que otra pueda crearse”, escribió Dos Santos en su libro, según reproduce Agencia Tierra Viva. Hay adiestradores que pegan y adiestradores que dan cariño, pero todos comparten el mismo propósito: hacer trabajar o producir objetos de disfrute y satisfacción.

La estrategia de Dos Santos para enfrentar la sociedad colonialista fue transformar las armas del enemigo en defensa. Resolvió practicar lo que llamó “guerra de las denominaciones”: el juego de contradecir las palabras coloniales como modo de debilitarlas. Agarrar las palabras del enemigo que están fuertes y debilitarlas, y agarrar las palabras propias que están debilitadas y potenciarlas.

La pérdida de ese saber ancestral sobre ecosistemas elimina estrategias milenarias de manejo sustentable que la ciencia occidental apenas empieza a valorar. Dos Santos murió en 2023, pero su obra sigue circulando como testimonio de una memoria que el colonialismo intentó borrar y que hoy resulta crítica para enfrentar la crisis ambiental global.

Fuente original: https://agenciatierraviva.com.ar/la-memoria-del-saber-ancestral-la-naturaleza-y-el-colonialismo/

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