La degradación de la tierra en la COP17 cerró este viernes en Mongolia con una advertencia directa: el 40% de las tierras del planeta están degradadas y las sequías aumentaron un 29% en frecuencia y duración desde el año 2000, según Naciones Unidas. La cumbre de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) abordó iniciativas para restaurar suelos y garantizar la producción de alimentos, pero especialistas advierten que falta conectar a las personas con lo que comen y cómo se produce.
Barron Joseph Orr, jefe científico de la UNCCD, lo explicó con un ejercicio revelador según Mongabay Latam: cuando se les pide a niños que dibujen un pollo, la mayoría dibuja uno procesado y envuelto en una bolsa de supermercado. “En otras palabras, la conexión entre lo que comemos y el suelo es muy débil”, señaló.
La visión productivista deja afuera los patrones de consumo
Glenda Inés Mangia, coordinadora del área de alimentación y agroecología de la Fundación Cauce de Argentina, explicó a Mongabay Latam que Latinoamérica enfrenta degradación acelerada por monocultivos, transgénicos y agroquímicos. “Esto afecta la composición orgánica, altera los ciclos biogeoquímicos de nitrógeno y fósforo y genera alimentos de menor calidad nutricional”, advirtió.
La especialista presentó en la COP17 el concepto de dieta de salud planetaria, un modelo científico que promueve incrementar el consumo de alimentos vegetales y moderar los de origen animal, especialmente lácteos y carne vacuna que requieren grandes extensiones de tierra. “La combinación de legumbres con cereales y vegetales sería un gran primer paso”, sostuvo Mangia.
Un artículo publicado en 2025 por científicos advierte que será necesario aumentar la producción de alimentos un 56% para 2050 si se mantiene la tendencia actual. La investigación propone sustituir el 70% de la carne roja por alternativas como algas y mariscos de acuicultura responsable.
Qué se negoció y qué quedó afuera
La COP17 priorizó la restauración de tierras y la seguridad alimentaria, pero desde una perspectiva enfocada en la producción. Especialistas presentes en Mongolia señalaron que la discusión sobre patrones de consumo y dietas sostenibles quedó relegada, especialmente en lo que refiere a la presión que ejercen las grandes ciudades sobre el uso de la tierra.
Según el informe de Naciones Unidas presentado en la cumbre, cada alimento que llega a la mesa está directamente vinculado con la salud de los suelos. Sin embargo, la forma actual de obtenerlos está impactando los territorios de manera irreversible. Algunas iniciativas que abordan la seguridad alimentaria y su conexión con la degradación lograron avanzar por fuera de las negociaciones oficiales.
La próxima cumbre de desertificación deberá decidir si incorpora la conexión entre lo que las personas eligen comer y el estado de los suelos que alimentan al planeta, o si sigue tratando la tierra solo como una superficie productiva.
Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/08/cop17-alimentos-produccion-tierra-degradacion/
