Los desastres naturales en Latinoamérica dejaron casi 100.000 muertos y pérdidas económicas superiores a los USD 320.000 millones en los últimos 50 años, según un informe presentado por la Fundación Iberoamericana Empresarial, Mapfre y CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. La cifra equivale al producto interior bruto completo de Chile o Colombia.
El balance histórico de 1970 a 2020 muestra que cuatro de cada diez personas en América Latina y el Caribe se vieron impactadas por estos episodios, que en algunas regiones registran un promedio de un evento catastrófico por semana. Terremotos, inundaciones, sequías y olas de calor destruyen viviendas, interrumpen cadenas logísticas, reducen ingresos y obligan a desviar recursos públicos hacia la atención de emergencias.
El documento, presentado en Madrid de cara a la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno programada para el 4 y 5 de noviembre de 2026, advierte que el cambio climático está aumentando la frecuencia e intensidad de estos fenómenos extremos, agravando los riesgos sobre las personas y la economía regional.
La brecha entre protección civil y resiliencia financiera
Aunque la región avanzó en sistemas de prevención, alerta temprana y evacuación ante emergencias, el informe señala que los países necesitan mejorar la resiliencia financiera y acelerar la reconstrucción. Los expertos proponen una segunda línea de defensa basada en seguros, financiación preventiva, innovación tecnológica y colaboración público-privada.
El estudio plantea diez medidas concretas: integrar la resiliencia financiera como prioridad de Estado, reducir la brecha de protección, priorizar las actividades de mayor impacto económico y social, e impulsar alianzas con reglas claras. Para incidentes habituales y de menor impacto, el documento recomienda reservas presupuestarias y fondos de contingencia; para eventos menos frecuentes y de mayor severidad, instrumentos de transferencia como seguros o bonos catastróficos.
Los terremotos recientes de Venezuela y Colombia, las riadas en Chile y los deslizamientos de tierra en Perú son ejemplos de una dinámica que, según el informe, genera secuelas prolongadas sobre el crecimiento, la pobreza, la cohesión social y la estabilidad fiscal. La región enfrenta una urgencia social y económica que requiere fondos y reglas de actuación predefinidas para evitar la improvisación.
La Cumbre Iberoamericana de noviembre deberá debatir cómo avanzar en un multilateralismo flexible y orientado a resultados, con estándares y capacidades compartidos que vinculen el aseguramiento con la prevención y la reducción de riesgo. El informe completo está disponible en el sitio de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.
Fuente original: https://efeverde.com/desastres-naturales-latinoamerica-muertos-perdidas/
