La energía solar en Ucrania ante ataques rusos dejó de ser una opción de transición energética para convertirse en una estrategia de supervivencia. Desde la invasión rusa de 2022, los bombardeos sistemáticos sobre centrales eléctricas, subestaciones y líneas de transmisión dejaron millones de ucranianos sin electricidad durante los meses más fríos del año. Frente al colapso de la red centralizada, empresas y hogares aceleran la instalación de paneles solares descentralizados que no dependen de infraestructura vulnerable.
Un fabricante de puertas en la ciudad de Bila Tserkva, en el centro de Ucrania, experimentó ese quiebre durante el invierno pasado. Los cortes de luz obligaban a los empleados a quemar madera descartada en una estufa para mantener caliente el depósito. Los generadores de respaldo funcionaban, pero el costo del combustible resultaba insostenible. En primavera de este año, el dueño decidió instalar paneles solares en el techo de la fábrica. “Nos permitirá expandir nuestra capacidad y ser un poco más independientes de la red general. Será más barato, más económico y más ecológico”, explicó a Grist (el empresario pidió no difundir su apellido ni la ubicación exacta de la instalación por temor a represalias rusas).
La instalación estuvo a cargo de Yasno, una distribuidora privada ucraniana de electricidad y gas que instaló paneles solares en 117 sitios con una capacidad combinada de 23 megawatts desde el verano de 2024, según informó Grist. La empresa había pausado sus operaciones durante los dos primeros años de la guerra, pero las retomó cuando la demanda de soluciones autónomas se disparó.
Cómo funciona el modelo de financiamiento ucraniano
Ucrania creó incentivos específicos para acelerar la adopción de energía renovable en contexto de guerra. El programa “Affordable Loans 5-7-9” ofrece préstamos con tasas de interés del 5, 7 o 9 por ciento, según el tipo de empresa, y cubre hasta el 80 por ciento de los costos de instalación de paneles solares y equipamiento complementario. Los clientes de Yasno pagan por la instalación con ayuda de esos créditos preferenciales, lo que convierte la inversión en viable incluso para industrias medianas golpeadas por la guerra.
Volodymyr Hershtun, gerente de mantenimiento de Yasno que lideró el proyecto en Bila Tserkva, dijo a Grist que Ucrania desarrolla rápidamente su cartera renovable porque el país necesita resiliencia frente a los ataques continuos. “El enemigo intenta destruir infraestructura energética, y nosotros estamos construyendo lo que es muy fácil de restaurar. Y esos mismos sistemas pueden almacenar energía eléctrica”, explicó.
Antes de la invasión, Ucrania operaba un sistema eléctrico altamente centralizado dominado por energía nuclear. Más de la mitad de la electricidad del país provenía de cuatro centrales nucleares, mientras que gas natural y carbón generaban aproximadamente un cuarto de la matriz. Las renovables representaban una porción pequeña, aunque el país había expandido rápidamente su generación solar en los años previos a la guerra. El impulso había sido impulsado por el programa de “tarifa verde”, que alentaba a hogares y empresas a producir energía solar y eólica mediante pagos garantizados por encima del mercado. La ley ucraniana garantiza la tarifa hasta 2030, y legisladores describieron el programa como un paso hacia la integración en el mercado energético de la Unión Europea. Esos incentivos llevaron a empresas ucranianas a instalar alrededor de 8 gigavatios de capacidad solar para 2022.
Los ataques rusos destruyeron aproximadamente el 30 por ciento de la capacidad solar instalada y la mayoría de las 36 granjas eólicas en el sur del país, que quedaron destruidas, bajo ocupación rusa o inaccesibles. La central nuclear de Zaporiyia, en el sureste, permanece apagada y bajo control ruso desde el inicio de la invasión. Dada la memoria de Chernóbil, muchos ucranianos viven con el temor de otro desastre nuclear.
Los cortes prolongados de electricidad continúan afectando partes de Kiev, donde se racionan cortes programados que pueden durar horas. El Banco Nacional de Ucrania informó que los ataques rusos a infraestructura energética en 2025 empeoraron las proyecciones de déficit eléctrico, elevándolas del 3 al 6 por ciento. Con las vulnerabilidades de depender de grandes estaciones centralizadas expuestas, Ucrania comenzó a acelerar su giro hacia fuentes distribuidas de electricidad más difíciles de dejar fuera de servicio.
En 2025, la Asociación de Energía Solar de Ucrania estimó que se instalaron 1,5 gigavatios adicionales de capacidad solar distribuida en techos industriales, comerciales y residenciales. La cifra representa un salto sustancial respecto a años previos y convierte a la guerra en un catalizador involuntario de descentralización energética. El modelo ucraniano redefine el rol de las renovables: ya no como alternativa climática de largo plazo, sino como infraestructura crítica de corto plazo en contextos de conflicto armado donde la red centralizada es el primer objetivo militar.
Fuente original: https://grist.org/international/as-russia-attacks-ukraines-grid-solar-offers-a-path-to-resilience/
