El éxodo de científicos del INTA se intensificó desde 2023, cuando la gestión de Javier Milei comenzó a desmantelar líneas de investigación enteras y cerrar estaciones experimentales. Francisco Pescio, ingeniero agrónomo y magíster en Desarrollo Rural, es uno de los casos emblemáticos: tras 18 años en el instituto, tomó retiro voluntario en 2026.
“Entrar a trabajar en el INTA era mi sueño, era todo lo que quería hacer y pude conseguirlo. Si hubiese sido por mí, y en otro contexto, no lo hubiera dejado jamás”, relató Pescio a Bichos de Campo. Ingresó en 2006 y desarrolló su carrera en la Estación Experimental Área Metropolitana de Buenos Aires (EEA AMBA), donde coordinó proyectos de agricultura urbana, horticultura y sericultura.
La ruptura llegó con el cierre de la EEA AMBA en 2023. “Cancelaron las temáticas que nosotros trabajábamos, de hecho, nos prohibieron utilizar ciertas palabras. Se prohíbe hablar de agroecología, de agricultura familiar, de horticultura”, detalló Pescio según el medio especializado.
Las razones detrás de las renuncias masivas
El investigador describió un proceso de desarticulación sistemático: “Nos pasaron a disponibilidad, a la semana nos tuvieron que reincorporar, pero ya sin temática, sin líneas de trabajo y sin presupuesto”. La cancelación del programa ProHuerta, que Pescio coordinaba regionalmente, dejó sin asistencia técnica a miles de productores del AMBA.
“La verdad que para mí tomar la decisión de pasar a retiro voluntario fue dolorosa. Era algo que igualmente ya lo venía madurando porque ya no había condiciones de trabajo ni de productividad”, explicó. La falta de estructura institucional fue determinante: “No hay más estructura en el INTA y eso es puro mérito exclusivo de esta gestión”.
Qué significa la fuga de talentos para el agro argentino
La salida de investigadores con décadas de experiencia amenaza la capacidad de innovación del sector agropecuario en momentos críticos. Pescio lideraba proyectos internacionales de sericultura para toda América Latina y coordinaba la huerta de la Quinta de Olivos, entre otras iniciativas ahora discontinuadas.
El caso forma parte de una serie de testimonios que Bichos de Campo está documentando sobre la renuncia de investigadores agropecuarios que consideraban al INTA su horizonte profesional definitivo. “Nunca supieron ni qué hacíamos, qué no hacíamos, ni quiénes éramos. No importaba, en realidad, y eso estaba claro. No era una cuestión de trabajo, sino de hacer daño”, sostuvo Pescio.
El desfinanciamiento del INTA en Argentina durante la gestión Milei aceleró el vaciamiento de un organismo que desde su creación en 1956 fue referencia continental en investigación agraria. Pescio actualmente es profesor adjunto de Economía Agraria en la Facultad de Agronomía de la UBA, donde continúa su labor docente.
Fuente original: https://bichosdecampo.com/dejar-el-inta-contado-por-sus-referentes-trabajar-ahi-era-mi-sueno-si-hubiese-sido-por-mi-no-lo-hubiera-dejado-jamas/
