El glaciar Thwaites y su colapso climático concentran hoy la atención de la ciencia polar. Dos estudios publicados en los últimos meses confirman que este coloso antártico del tamaño de Florida entró en un proceso de deshielo sin retorno y que las proyecciones anteriores subestimaron su aporte al aumento del nivel del mar.
Según un artículo publicado en Nature Communications en enero, liderado por Mattia Poinelli de la Universidad de California Los Angeles, el glaciar podría aportar tres centímetros de elevación del mar hacia 2100, el doble de las estimaciones previas. El trabajo es el primero en incorporar a los modelos climáticos lo que ocurre en la zona de anclaje, donde la base de hielo toca el lecho marino y oscila con las mareas.
El glaciar podría desprenderse del fondo marino en 2038
La investigación de Poinelli demostró que en cada marea el agua tibia del océano penetra bajo el hielo, creando grietas y canales de kilómetros de extensión que aceleran el derretimiento. Al integrar esta dinámica, el modelo logró replicar con precisión los cambios satelitales observados en las últimas décadas, algo que las simulaciones anteriores no conseguían.
El equipo calcula que Thwaites podría desprenderse permanentemente del fondo oceánico ya en 2038, con un 60% de probabilidad de que ocurra antes de fin de siglo. Ese evento marcaría una aceleración dramática del proceso.
Pine Island podría recuperarse, Thwaites no
Un segundo estudio, publicado en Geophysical Research Letters en julio pasado por Rosie Williams del British Antarctic Survey, comparó a Thwaites con su vecino Pine Island, el glaciar de deshielo más rápido de la Antártida. Ambos aportan la mayor parte del aumento del nivel del mar proveniente del continente blanco.
Williams y su equipo simularon un escenario hipotético en el que se detuviera por completo el derretimiento oceánico, como si la humanidad lograra enfriar las aguas mediante geoingeniería. Pine Island recuperaría hielo en una década y podría volver a su extensión de hace 80 años. Thwaites, en cambio, seguiría perdiendo masa y elevando el mar durante al menos 150 años.
La diferencia radica en el estado de cada glaciar: mientras Pine Island conserva su plataforma de hielo exterior relativamente intacta, Thwaites ya perdió la mitad este de esa barrera y la mitad oeste se fragmentó en icebergs.
Thwaites no solo contiene suficiente hielo para elevar el nivel del mar más de medio metro por sí mismo. También actúa como tapón de la capa de hielo de la Antártida Occidental, cuyo interior descansa bajo el nivel del mar. Si Thwaites cede, el resto del sistema podría seguirlo y aportar hasta tres metros adicionales.
En las últimas tres décadas, el glaciar contribuyó con 10 centímetros del total global, suficientes para que casas en Carolina del Norte cayeran al océano y comunidades en las Islas Salomón y Senegal tuvieran que relocalizarse tierra adentro. Williams advirtió a Grist que cada fracción de grado de calentamiento determina la velocidad del colapso y que reducir emisiones sigue siendo la única vía para proteger otros glaciares antárticos y ganar tiempo de adaptación.
Fuente original: https://grist.org/science/thwaites-runaway-climate-disaster-new-studies-show/
