La recuperación del Golfo de México tras el derrame de BP sigue siendo una promesa incumplida. Un estudio publicado en PNAS el lunes pasado confirma que las poblaciones de peces, crustáceos y cefalópodos cayeron en promedio un 60% tras la explosión de la plataforma Deepwater Horizon en abril de 2010, y que 16 años después muchas especies aún no lograron reconstruir sus números.
La explosión de la unidad de perforación a 80 kilómetros de la costa de Luisiana mató a 11 personas, hirió a 17 y liberó 507 millones de litros de petróleo crudo en el océano, el mayor derrame marino de la historia. Según el estudio liderado por Tracey Sutton, oceanógrafo biológico de la Universidad Nova Southeastern de Florida, el desastre provocó “declives súbitos, severos y persistentes en la abundancia” de vida marina durante más de una década.
Los investigadores utilizaron sonar acústico, redes de arrastre a múltiples profundidades y estudios genéticos para documentar las caídas poblacionales entre 2011 y 2015. Los peces se desplomaron un 63,5%, los macrocrustáceos (incluidos camarones y krill, fuente primaria de alimento para ballenas) cayeron un 62%, y los cefalópodos como pulpos y calamares bajaron un 59,7%. El estudio encontró que el colapso post-derrame superó cualquier declive registrado en aguas similares durante los últimos 60 años.
Las especies más vulnerables eran las más vitales para el ecosistema
El krill, base de la cadena alimentaria de peces de profundidad y camarones, se desplomó un 72,8%. Los peces linterna (Myctophidae), que sostienen a aves marinas, delfines, tiburones y pesquerías comerciales, cayeron un 62,9%. Las bocas de cerdas (Gonostomatidae), probablemente los vertebrados más abundantes del planeta, se redujeron un 69%.
Una encuesta de 2023 en la zona confirmó que muchas de estas poblaciones no se han recuperado de manera sostenible. El estudio atribuye la causa a la muerte masiva instantánea por exposición química y al daño en huevos y larvas, lo que redujo drásticamente los tamaños poblacionales y con ello la diversidad genética. Los investigadores examinaron la diversidad genómica de tres especies de peces linterna que sufrieron colapsos severos y encontraron endogamia entre los sobrevivientes. “La tasa de declive en la diversidad genómica es notable dado el corto marco temporal”, señala el paper.
El estudio también analizó el impacto de los dispersantes químicos aplicados durante la limpieza. Estos agentes rompen el petróleo en gotas más pequeñas, pero distribuyen hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), los componentes más tóxicos del crudo, en profundidad, aumentando la exposición de fauna de aguas medias y profundas. Seis años después del derrame, los investigadores hallaron niveles elevados de HAP en huevos de peces de profundidad y tejidos de cefalópodos, lo que deterioró severamente la reproducción. El petróleo residual, incluso en concentraciones subletales, también habría dificultado que especies como damiselas y rayas pudieran localizar parejas mediante señales olfativas.
“Si evitás que el petróleo llegue a la superficie, entonces no afecta a tantos animales de aguas poco profundas ni a los humanos que estaban ahí trabajando en el derrame. Esa era la idea [de los dispersantes]. Lo que eso tiende a hacer es romper el petróleo en gotas más pequeñas, que se quedan en lo profundo de la columna de agua. Eso probablemente no fue bueno para estas cosas pelágicas profundas con las que trabajamos, porque ahora tenés este tipo de campo minado de partículas pequeñas cargadas de petróleo flotando y quedándose en profundidad en lugar de subir a la superficie”, explicó Sutton en declaraciones reproducidas por The Guardian.
Pedro A. Peres, coautor del estudio e investigador del Institute of Environment de la Universidad Internacional de Florida, advirtió que “nuestros hallazgos son particularmente preocupantes porque estas son especies abundantes, de amplia distribución y que históricamente no habrían sido consideradas vulnerables. Lo que estamos viendo sugiere que incluso especies que parecen abundantes pueden experimentar cambios sustanciales que pueden pasar desapercibidos sin monitoreo”.
BP, en un comunicado firmado por el portavoz Paul Takahashi, declaró que la compañía “nunca olvidará a las 11 personas que perdieron sus vidas” y que ha gastado más de USD 69.000 millones en la recuperación de la región del Golfo. En 2015, BP acordó pagar USD 18.700 millones en multas y compensaciones tras demandas del Departamento de Justicia de Estados Unidos y cuatro estados. Las comunidades costeras de México, que al 2020 aún no habían recibido compensación alguna, siguen esperando: BP niega que el petróleo del derrame haya alcanzado aguas mexicanas.
Fuente original: https://www.theguardian.com/environment/2026/oct/22/deepwater-horizon-oil-spill-gulf-marine-life
