Prevenir para proteger: Greenpeace reclama reforzar la gestión rural y la seguridad urbana ante el aumento de incendios forestales, olas de calor e inundaciones que afectan a España y Europa. Con motivo del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, que se celebra el 13 de octubre, la organización ambientalista hace un llamamiento a las administraciones públicas para priorizar la inversión en prevención como la vía más eficaz de protección.
Según Greenpeace España, cada euro invertido en prevención de incendios forestales ahorra 100 euros en extinción. La Agencia Europea del Medio Ambiente ha demostrado que las medidas de adaptación climática tienen un retorno de entre 4 y 7 euros por cada euro invertido, según el informe publicado por el organismo.
La organización enfatiza que el cambio climático está intensificando estos fenómenos extremos y señala que las grandes corporaciones de combustibles fósiles tienen una responsabilidad central en esta trayectoria. “El camino a seguir pasa por proteger lo que amamos. Requiere proteger el futuro con valentía, lo que convierte la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la transición hacia energías limpias en una tarea urgente e imprescindible”, señala María José Caballero, portavoz de Greenpeace, en el comunicado oficial de la organización.
El mundo rural como primera línea de defensa
Greenpeace España reclama un mayor respaldo a la agricultura y ganadería sostenibles y a la gestión forestal local. Según la organización, al agravamiento de los incendios debido al cambio climático se suma la despoblación y el abandono de los usos tradicionales del suelo, que incrementan la vulnerabilidad de los montes.
“Nuestros montes y pueblos representan nuestro patrimonio, nuestra historia y nuestro futuro. La mejor estrategia contra el fuego no puede improvisarse en verano; se construye durante todo el año apoyando a quienes viven del campo y cuidan de la tierra y a quienes gestionan los montes”, añade Caballero en el documento.
Adaptar las ciudades para proteger a los más vulnerables
La organización demanda la renaturalización de espacios urbanos y fluviales para enfrentar las olas de calor. Un estudio en ciudades europeas muestra que aumentar la cobertura arbolada al 30% evitaría el 39,5% de las muertes prematuras atribuibles al efecto de isla de calor en verano, de acuerdo con la investigación citada por Greenpeace.
Según la Organización Mundial de la Salud y estudios del Instituto de Salud Carlos III, la adaptación de las ciudades mediante sombras, vegetación y planes de prevención reduce significativamente los picos de atención en urgencias y la mortalidad en mayores de 65 años durante las olas de calor.
En materia de inundaciones, Greenpeace sostiene que recuperar el espacio natural de los ríos y humedales es la medida de ingeniería más prudente y eficaz para aminorar la fuerza del agua. Restaurar cauces naturales resulta hasta un 50% más barato que construir defensas de hormigón o pagar los daños en bienes e inmuebles tras riadas graves, según los datos presentados por la organización.
El registro de la condición de “zona inundable” busca evitar tragedias como la DANA de Valencia de 2024, concienciando antes de construir. Para las zonas costeras, una mayor protección evitaría gastar 220.000 millones de euros anuales en pérdidas por inundaciones del litoral para finales de este siglo en Europa, de acuerdo con las proyecciones que cita Greenpeace España.
