La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aprobó este jueves 29 de octubre la Ley Compasión, que establece la incorporación obligatoria de contenidos vinculados a la compasión, el respeto y la protección de los animales y la naturaleza en el sistema educativo porteño.
El proyecto, creado por Sintientes —organización fundada por Liz Solari y presidida por Máximo Mazzocco— y presentado por el legislador Emmanuel Ferrario, fue aprobado por unanimidad, con 56 votos afirmativos, sin votos negativos ni abstenciones.
La ley alcanza a todos los establecimientos educativos de gestión estatal y privada de la Ciudad, en los niveles inicial, primario, secundario y superior de formación docente. Su objetivo es que niñas, niños y adolescentes aprendan a reconocer a los animales como seres sintientes, y brindarles herramientas para poder protegerlos.
“Esta ley histórica nace de la fuerza transformadora de la compasión que, a través de la educación, inspirará y guiará a las nuevas generaciones. Los niños compasivos son la promesa de un futuro pacífico y justo”, reflexionó Liz Solari, autora del proyecto.
Qué se enseñará en las escuelas
La norma designa al Ministerio de Educación porteño como autoridad de aplicación, que deberá definir los contenidos curriculares mínimos para cada nivel. Entre ellos, la ley establece cinco ejes que deberán incorporarse de forma gradual y transversal:
- Sintiencia animal: reconocimiento de los animales como seres sintientes y del deber de respetarlos, cuidarlos y protegerlos.
- Cuidado responsable de los animales y de la naturaleza promoviendo actitudes y prácticas que garanticen su protección.
- Prevención del maltrato: concientización sobre las prácticas y condiciones que vulneran los derechos de los animales, y las acciones para prevenirlas y abordarlas.
- Convivencia en el espacio público: manejo de desechos, uso de correa, normas de circulación y respeto hacia otros vecinos.
- Acceso a servicios públicos de salud animal: información sobre vacunación, castración y atención veterinaria primaria, y los canales oficiales para acceder a ellos.
Para su implementación, el Ministerio deberá garantizar la capacitación docente, la elaboración de materiales educativos para cada nivel y el impulso de proyectos institucionales que refuercen los principios de la ley. La norma también prevé la actualización permanente de los contenidos según la evidencia científica y la articulación de las escuelas con organizaciones de la sociedad civil y especialistas en bienestar animal.
“Esta ley es un paso más en un largo camino que venimos recorriendo con Sintientes y decenas de organizaciones. Ya aumentamos las penas contra el maltrato, aprobamos una política de castraciones masivas y, ahora, logramos establecer la obligatoriedad de la educación en compasión en todos los niveles educativos de la Ciudad”, afirmó Ferrario.
Educar en compasión para prevenir la violencia
Los fundamentos del proyecto citan investigaciones criminológicas y psicológicas, incluidas referencias del FBI y del American Journal of Psychiatry, que identifican la crueldad hacia los animales en la infancia como un posible indicador temprano de conductas violentas posteriores. Según sus impulsores, enseñar a cuidar a otros seres sintientes contribuye a reducir la violencia, prevenir el bullying y fortalecer climas escolares más pacíficos.
“Una sociedad revela mucho de lo que es por cómo trata a los animales. Transformar esa relación empieza por la educación: que las nuevas generaciones comprendan que los animales sienten y que sus vidas importan”, sostuvo Máximo Mazzocco, presidente de Sintientes y fundador de Ecohouse y EcoNews.
La iniciativa parte del trabajo de Liz Solari y Leonardo Barnabá, co-autores de la ley, junto al apoyo de organizaciones de todo el país. Sintientes impulsa además, a nivel nacional, la Ley Sintientes, que propone modificar el Código Civil y Comercial para que los animales dejen de ser considerados “cosas”. Además de la Ley Stop Testeo, que busca prohibir la experimentación animal para la industria cosmética en Argentina.
Con la sanción de la ley, el Ministerio de Educación deberá avanzar en la definición de los contenidos curriculares y su incorporación en los diseños y proyectos institucionales de las escuelas porteñas, una vez que la norma sea promulgada y reglamentada.
“Esta ley es el resultado de un amplio acuerdo sobre la responsabilidad que tenemos con los demás seres que habitan el planeta. Un gran paso para que la compasión no sea una virtud excepcional, sino parte de nuestra cultura”, concluyó Mazzocco.
