En el sudoeste de Chubut, entre los lagos Fontana y La Plata, una estación de recría reúne a 15 huemules (Hippocamelus bisulcus), un ciervo autóctono en peligro de extinción. Nueve de ellos nacieron en la propia estación. Para una especie de la que quedan entre 350 y 500 ejemplares en toda la Argentina, cada cría cuenta. Según Fundación Temaikèn, las actividades de conservación se enfocan en la recría de la especie, para aumentar el número de ejemplares sanos con potencial reproductivo, y en la investigación aplicada, dada la escasa información disponible sobre su biología, su ecología y, en particular, sus problemas de salud.
Una especie en retirada
El huemul solo vive en Argentina y Chile. Le dicen “el fantasma de los Andes” porque es muy difícil de ver. En el país sobrevive en grupos chicos y aislados en los bosques andino-patagónicos, desde Neuquén hasta Santa Cruz: se estima que quedan entre 350 y 500 individuos en unos 60 grupos, y alrededor de 1.000 en Chile.
Las amenazas se suman unas a otras. Pierde hábitat, sufre caza furtiva, compite con el ganado doméstico y se contagia sus enfermedades, y lo atacan perros asilvestrados. También tiene problemas de salud propios, como deficiencias de minerales, infecciones y pérdida de dientes, según el informe de la autoridad provincial.
Hay un dato que cambia la forma de ver el problema: hay astas y restos arqueológicos de huemul en pastizales cerca de la costa atlántica, y la forma de sus patas muestra que está adaptado a ambientes abiertos, no al bosque. Es decir, la montaña no fue siempre su hogar sino su refugio. Cuando las personas ocuparon las zonas donde pasaba el invierno, el huemul perdió sus migraciones de temporada y quedó encerrado en las laderas de verano. Para Temaikèn, esa pérdida explica por qué la mayoría de los grupos que quedan no logran crecer.
Por eso la especie tiene las máximas protecciones. Es Monumento Natural Nacional (Ley 24.702) y Monumento Natural Provincial en Chubut por Ley N° 4793/2001, a los fines de acordarle protección absoluta con el objeto de lograr la recuperación numérica de las poblaciones de la especie. A nivel internacional está en el Apéndice I de la CITES (la convención sobre comercio de especies amenazadas) y fue declarada en 1996 en peligro de extinción por la UICN (unión internacional para la conservación de la naturaleza). Asimismo forma parte de la CMS (la convención sobre especies migratorias), y Argentina y Chile tienen un Plan de Acción Binacional para su conservación desde 2011.
Cómo funciona la estación
La estación queda dentro del Parque Municipal Protegido Shoonem, que creó la Municipalidad de Alto Río Senguer en 2013. Su nombre es la palabra aonikenk (la lengua tehuelche) para huemul. La Dirección de Fauna y Flora Silvestre de Chubut habilitó el centro de recría en 2018. En 2024 el lugar fue declarado Refugio de Vida Silvestre provincial, con zonas de uso restringido, con el nombre de “Refugio Sumam”.
Hoy se llama “Estación de Recría Huemul y Pudú” y la opera la Fundación Temaikèn. La parte científica se lleva adelante a través del proyecto “Huemul en peligro: propuesta de manejo adaptativo“.
La estación tiene un encierro de 122 hectáreas dividido en tres sectores, un laboratorio, energía solar e internet satelital. Dos cuidadores viven ahí todo el año. Los animales comen forraje extra y piedras de sal con minerales, se les hacen controles de salud uno por uno y todos los adultos y juveniles llevan collares de radio para seguirlos.
Lo que se aprende
Se sabe muy poco sobre la biología del huemul, así que la estación también funciona como laboratorio. Ahí se estudian su reproducción, nutrición, sangre, enfermedades y comportamiento. En agosto de 2026 se hizo la primera ecografía a las hembras de la estación, y Temaikèn informó que así se detectaron por primera vez preñeces tempranas con esa técnica. Todos los años se controla también a Coirón, un macho adulto que sirve de referencia para medir si el manejo y la alimentación están funcionando.
Los resultados se presentaron en 2025 y 2026 en el Seminario Binacional de Repoblamiento de Huemul, que se hace en Huilo-Huilo, Chile.
La comunidad, parte del plan
El proyecto incluye a la gente del lugar. Todos los años, el 5 de agosto, Día Internacional del Huemul (UICN), se hacen charlas y actividades en escuelas de Alto Río Senguer, desde la Dirección de Fauna y Flora Silvestre del Gobierno de la Provincia y en conjunto con la Fundación. En 2025 y 2026 el programa llegó a jardines, primarias y secundarias también de Lago Puelo. Asimismo se empezó una encuesta para saber cuánto conoce la comunidad sobre la especie y el proyecto. Esto importa porque, si se liberan huemules, van a convivir con productores, trabajadores de los campos vecinos y vecinos de la zona.
Lo que viene
El proyecto se propone liberar los primeros huemules siguiendo las pautas de la UICN para reintroducciones. Antes falta mucho trabajo. Primero hay que contar a los huemules silvestres de la zona con cámaras trampa, drones y recorridas a campo. Después hay que elegir dónde liberarlos: en abril de 2026 se evaluaron dos campos privados como posibles sitios. Luego vienen la construcción de corrales para que los animales se acostumbren al lugar antes de soltarlos, los collares satelitales para seguirlos y más trabajo con la comunidad.
Todavía no hay fecha para la primera liberación. Según Temaikèn, cada etapa necesita equipos, personal técnico y logística que todavía hay que conseguir. Lo que sí está claro es que la recuperación del huemul en Argentina hoy tiene un punto de partida concreto, y está en Chubut. El Secretario de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable del Gobierno provincial, Juan José Rivera, manifestó al respecto “tenemos un gran desafío de recuperar las especies de nuestra fauna silvestre que están en peligro de extinción, en el caso del huemul, el trabajo conjunto con Temaikén y el equipo científico ha sido fundamental a lo largo del desarrollo de este programa. Si bien aún falta camino por recorrer para lograr su reintroducción, estamos muy ilusionamos de poder restablecer la población y que deje de ser el “fantasma” de los Andes.
