Los huracanes en el Pacífico por El Niño están alcanzando niveles de intensidad sin precedentes en la temporada 2026, mientras el Atlántico atraviesa una calma inusual que no se registraba desde hace más de un siglo. El caso del huracán Polo ejemplifica este patrón: pasó de tormenta tropical a categoría 5 en solo 48 horas frente a las costas de México, según informó Gonzalo Ortuño López en Mongabay Latam.
La velocidad de crecimiento de Polo puso en alerta a autoridades y poblaciones costeras. El huracán alcanzó tres veces la categoría 5 en distintos periodos de su vida, un comportamiento inusual que Christian Domínguez Sarmiento, investigadora titular del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, atribuye directamente a las aguas cálidas. “El Niño no tiene tanto que ver con la frecuencia, sino con la intensidad que pueden alcanzar, además viven un poco más y se extienden hacia Hawaii”, explicó Domínguez Sarmiento a Mongabay Latam.
El agua caliente como combustible de los ciclones
John Morales, fundador y perito meteorólogo de ClimaData, coincide en que el mayor nutriente para un huracán son las aguas cálidas, factor al que también contribuye el cambio climático. “Mientras más cálida esté el agua, mayor oportunidad existe para evaporarla y que ese vapor de agua sirva para brindarle energía a un huracán que se está fortaleciendo”, sostiene el experto.
El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) proyecta un fortalecimiento del fenómeno con altas probabilidades de que alcance su pico entre octubre y diciembre. Los especialistas del organismo advirtieron que en las últimas décadas se observó un mayor número de huracanes intensos extendiéndose hacia regiones geográficas que en épocas pasadas no eran propensas a este tipo de tormentas.
La calma histórica en el Atlántico
En contraste, la ausencia de huracanes en el Atlántico durante septiembre marcó un hecho que no ocurría desde 1914, según datos del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos. Recién el 7 de octubre, con la formación de Isaías como categoría 1, la región registró su primer huracán de la temporada que oficialmente comenzó el 1° de junio.
Los meteorólogos consultados por Mongabay Latam explican que El Niño altera el sistema climático a través de teleconexiones, relaciones importantes entre fenómenos meteorológicos en lugares muy distantes de la Tierra que pueden abarcar miles de kilómetros. Este patrón genera condiciones propicias para la intensificación de ciclones en el Pacífico mientras suprime la actividad en el Atlántico.
Actualmente el Sistema Meteorológico de México advierte sobre la formación del huracán Rachel y de la tormenta tropical Simón en el Pacífico. La temporada de ciclones en esa región concluye el 30 de noviembre.
Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/10/el-nino-huracanes-pacifico-atlantico-efectos-oceanos/
