El INTA trabaja en una nueva herramienta de mejoramiento genético que permite identificar variedades de soja tolerantes a la sequía desde las primeras etapas del cultivo, según informó Bichos de Campo. La técnica fue validada tanto en invernadero como en campo y facilitó la selección de genotipos promisorios para generar nuevas líneas comerciales.
El trabajo fue liderado por las investigadoras Mariela Monteoliva y María Carla Guzzo, del grupo de Fisiología del Estrés Hídrico y Microorganismos del IFRGV-INTA. El equipo evaluó el comportamiento de distintos genotipos frente al déficit hídrico y detectó que los materiales tolerantes activan mecanismos de protección más eficientes, mantienen mejor su estado hídrico y registran menores niveles de daño oxidativo durante los períodos de restricción de agua.
“Entre las respuestas observadas, la acumulación de prolina fue uno de los indicadores más relevantes”, subrayó Monteoliva, bióloga del IFRGV-INTA y Conicet, según reproduce Bichos de Campo.
Cómo funciona la nueva metodología del INTA
Uno de los principales aportes de la herramienta es que permite identificar materiales promisorios en etapas tempranas del desarrollo. Esto reduce el tiempo necesario para evaluar grandes colecciones de germoplasma y optimiza los recursos destinados a generar nuevas variedades comerciales.
El equipo aplicó esta estrategia a genotipos conservados en el Banco de Germoplasma de Soja del INTA Marcos Juárez y líneas provistas por el investigador Ignacio Vicentin de la Estación Experimental Agropecuaria Paraná del INTA. A partir de ese análisis se identificaron dos materiales con destacada tolerancia al estrés hídrico, cuyo desempeño superó al genotipo utilizado como referencia. Ambos fueron propuestos para generar nuevas líneas de soja tolerantes a la sequía.
Guzzo, especialista en fisiología vegetal del mismo equipo, detalló que “las respuestas observadas en etapas vegetativas coincidieron con el comportamiento observado más adelante en el ciclo del cultivo y con el desempeño productivo registrado en el campo”, según consigna Bichos de Campo. Y agregó: “Esta validación refuerza la solidez de la metodología de fenotipado y nos abre la posibilidad de aplicarla en otros cultivos como maní, trigo y maíz”.
Más allá del HB4: una tecnología complementaria
La nueva herramienta del INTA se suma a otros desarrollos de mejoramiento genético para tolerancia a sequía en Argentina. La empresa Bioceres había desarrollado la tecnología HB4, que otorgaba mayor tolerancia al estrés hídrico en cultivos como trigo y soja, aprobada en 2022. Sin embargo, los ensayos con HB4 en trigo rondaron los 24 quintales por hectárea, un rendimiento que quedó por debajo de variedades convencionales.
En un contexto de sequías recurrentes que han devastado cosechas argentinas en los últimos años, la nueva metodología del INTA apunta a estabilizar la producción del principal cultivo de exportación del país. La soja representa el 30% de las exportaciones agrícolas de Argentina y es particularmente vulnerable a los períodos de déficit hídrico durante las etapas críticas de floración y llenado de grano.
Fuente original: https://bichosdecampo.com/otra-que-el-hb4-el-inta-trabaja-en-una-herramienta-para-mejorar-geneticamente-la-soja-y-hacerla-tolerante-a-sequia/
