Las inundaciones en Chaco por la crecida del río Paraná dejaron más de 1.000 evacuados este jueves, después de que un temporal de más de 100 milímetros de lluvia agravara la emergencia hídrica en la provincia. En el barrio Club Náutico de Barranqueras, 74 familias —unas 251 personas según el último relevamiento de Protección Civil— sufren los efectos del anegamiento y muchas improvisaron viviendas precarias a la vera del camino.
Maxi, un vecino de 18 años que vive en la zona desde que nació, recorre en bote lo que antes eran las calles del barrio. “Por ahí, ¿ves? Hay un vecino que está mirando la tele, todavía tiene luz en la casa”, señala hacia una vivienda sumergida, según informó Clarín. Él, su pareja y su bebé viven ahora en uno de los puestos de nailon, maderas y chapas que se construyeron en lo alto del barrio, donde el agua no llega. Esas casillas fueron brindadas por la Municipalidad de Resistencia hace cerca de un mes, cuando las primeras familias se vieron obligadas a dejar sus casas.
El drama de las familias que se niegan a abandonar sus casas
Muchas familias se resisten a dejar sus viviendas inmersas en el agua. El paisaje es desolador: puertas y ventanas semi bloqueadas por la crecida, casillas arriba de los techos, vecinos que se mueven en lanchas y otros que intentan salvar pertenencias alejándolas del agua como pueden. “A nosotros nos dieron unas chapas, unas maderas y con eso levantamos la casilla, pero con las lluvias del otro día se mojó todo de nuevo”, cuenta Maxi a Clarín.
Según registros de la Prefectura Naval Argentina, la zona está en 7,27 metros de altura, marcando un nivel de evacuación decreciente aunque lejos del límite de 6,50 metros. Del otro lado del puente que divide Resistencia de Corrientes, otra zona chaqueña ubicada en Antequera lidia como puede con el paso del agua.
Andrea mira el paisaje desde la tarima que armaron con decks de madera que les donaron conocidos, sobre la ruta 63. Su casa quedó inhabitable. “El martes a la madrugada el agua entró por todos lados. Desde el sábado que veníamos viendo que estaba creciendo. Después el jueves a la madrugada llovió”, relató a Clarín. Pasarán la noche ahí, como las últimas, iluminados solo por un farol que todavía funciona, sin saber cuándo podrán volver a su vivienda.
La pérdida total de familias que lo perdieron todo
Zulma camina a pie por la ruta 63 hasta la rotonda de la Av. General San Martín, donde los más perjudicados armaron sus casillas. “Todos los muebles, todo perdí. Con la crecida salimos a la ruta, dormimos ahí con lo poco que teníamos hasta que después llegó la lluvia, me empezó a entrar agua por todos lados”, cuenta. Los bomberos la sacaron de su vivienda cuando el agua le llegaba por el pecho.
Sergio y Carla, un matrimonio con un hijo de nueve años, construyeron una casilla elevada unos centímetros de la tierra para asegurarse de que el agua no ingrese. Su casa quedó inundada a metros de distancia, y lo único que queda allí son sus animales: chanchos y patos. “Como esta creciente nunca tuvimos. Estamos todos en la misma situación. Ahora parece que bajó un poco”, comentó Sergio a Clarín. Por ahora, las familias agradecen que el sol haya aparecido y esperan que no vuelva a llover.
Fuente original: https://www.clarin.com/sociedad/inundaciones-chaco-drama-perdieron-crecida-parana-viven-costado-ruta_0_3oyLKQC8nb.html