El rap indígena en defensa del Amazonas se convirtió en la nueva voz de resistencia de jóvenes ecuatorianos que enfrentan la expansión petrolera y minera en sus territorios. Artistas de nacionalidades kichwa, cofán y sapara están usando el hip hop para denunciar las amenazas extractivas y preservar sus idiomas nativos, algunos al borde de la extinción.
Willan Gualinga, conocido como Taki Supay, es uno de los protagonistas de este movimiento. A los 23 años, el rapero kichwa de Sarayaku pasó de temblar frente a decenas de personas en su comunidad a cantar ante miles en el festival Rizoma 2026 en Puyo. Su primer tema, “Allpamanda kawsay manda jatarishun” (“Levantémonos por la tierra y por la vida”), mezcla historias de los mayores sobre los orígenes de Sarayaku con denuncias sobre las amenazas que enfrenta su pueblo.
“A través de la música podemos transmitir el conocimiento de nuestros ancestros y, sobre todo, defender el territorio”, dijo Gualinga a Mongabay.
Los tracks que superan las fronteras del bosque
Misael Elías Criollo Grefa, Misa17, es el primer rapero de la nacionalidad cofán en Ecuador. Su canción “Ingi Tsampi” alcanzó más de 400.000 vistas en TikTok apenas un mes después de su lanzamiento y superó las 9.000 en YouTube. “El rap es hablar de lo que sentís, de lo que está pasando, de nuestra lucha”, explicó Misa17 a Mongabay.
En el sur del Amazonas ecuatoriano, el dúo Zona Verde, integrado por Raúl Vargas (Robenban) y Alejandro Moya (Naruman), denuncia la falta de acceso a agua limpia en sus comunidades kichwa y shuar de la provincia de Pastaza. En el mismo territorio, el artista sapara Tzitzanu rapea contra la industria petrolera y por la supervivencia de su cultura.
Todos comparten un elemento común: cantan en sus lenguas nativas, muchas de ellas en riesgo de desaparecer. Algunos agregan versos en español para conectar con oyentes de otras culturas, pero el núcleo de sus letras se mantiene enraizado en el idioma de sus abuelos.
La amenaza detrás de las rimas
La música y activismo en Ecuador surge en un contexto de presión extractiva creciente. Según datos de MapBiomas compilados por la Fundación EcoCiencia y citados por Mongabay, el 71% de la minería en Ecuador se concentra en la región amazónica. Casi la mitad de esa actividad (44,5%) se ubica dentro de territorios indígenas. Las concesiones petroleras, por su parte, cubren el 63% de las tierras que pertenecen a pueblos y nacionalidades amazónicas.
Para Carla Vera, docente universitaria ecuatoriana y periodista musical consultada por Mongabay, el crecimiento del rap amazónico no es casual. “Es un género que se alinea con el poder del discurso indígena y la resistencia. Va contra la opresión, promueve la liberación, es directo y genera ese sentimiento de empoderamiento en quienes lo hacen y en quienes lo escuchamos”, explicó.
Los jóvenes raperos enfrentan obstáculos para producir su música: la falta de estudios de grabación en el Amazonas, los altos costos de producción de video y, sobre todo, los riesgos que implica denunciar públicamente a las empresas extractivas que buscan asentarse en sus territorios. Esas denuncias los vuelven blancos fáciles de ataques o represalias.
Aun así, confían en que esta nueva forma de resistencia a través del arte y la rima pueda llevar su mensaje a una audiencia más amplia, generar conciencia e inspirar a otros jóvenes a involucrarse en la defensa del Amazonas. La canción “Ingi Tsampi” de Misa17 ya alcanzó más de 400.000 reproducciones en TikTok, demostrando que el rap indígena puede cruzar fronteras sin perder sus raíces.
Fuente original: https://news.mongabay.com/2026/10/in-ecuador-indigenous-youth-turn-to-rap-music-to-defend-the-amazon/
