Jóvenes indígenas k’iche’ interpretan el clima en Guatemala mediante la lectura de datos de estaciones meteorológicas y el conocimiento ancestral que heredaron de sus familias. En las comunidades de Totonicapán, región que históricamente registra las temperaturas más bajas del país, 25 promotores climáticos (18 de ellos mujeres) convierten información sobre vientos, lluvias y temperatura en boletines que permiten a las familias campesinas tomar decisiones que evitan pérdidas agrícolas.
Antonela Huinac, lideresa comunitaria de Tacajalve, recuerda que su padre contaba que entre 1985 y 1995 no había calor extremo ni plagas en la región. “Él nos contaba que todo era muy ‘natural'”, relata. Hoy, según informó Kristhal Figueroa en Mongabay Latam, el panorama cambió radicalmente. “Dicen que esta es tierra fría, pero ya no”, lamenta Huinac. “A estas alturas de mayo [hace diez años] ya estaba lloviendo, pero vemos que el clima hoy en día es de mucho calor.”
La Asociación de Cooperación para el Desarrollo Rural de Occidente (CDRO) instaló en 2018 la primera de cuatro estaciones meteorológicas en el departamento de Totonicapán, y recientemente sumó otras cuatro entre Cunén y Santa Cruz del Quiché. Equipados con anemómetros y veletas, los jóvenes interpretan los datos y generan alertas que circulan por audios, mensajes y redes sociales. La información permite anticipar heladas que, de otro modo, acabarían con cultivos enteros.
Las estaciones meteorológicas se instalaron en bosques de 13 hectáreas
El Sendero Ecológico El Aprisco, un parque natural privado de 13 hectáreas manejado por CDRO en las montañas de Totonicapán, alberga una de las estaciones. El bosque está conformado principalmente por pinos y cedros, y durante el invierno la temperatura puede descender hasta los -5 °C. La estación se ubica al final de uno de los senderos, protegida por una estructura metálica que resguarda los instrumentos de medición.
Alan Pérez, técnico de CDRO encargado del monitoreo climático, explica que el pluviómetro instalado debajo de la tierra registra la cantidad de lluvia y la humedad del suelo. Los datos fluyen hacia los jóvenes promotores, quienes los combinan con la observación de señales tradicionales: el comportamiento de los pájaros, la dirección de las nubes, la humedad del aire al amanecer.
Las familias k’iche’ de Totonicapán viven principalmente de la agricultura de maíz y frijol, cultivos que dependen del ciclo de la lluvia. Hace una década, podían almacenar parte de la cosecha de invierno para consumir en verano. Hoy, la aparición más frecuente e incierta de fenómenos como las heladas representa una grave amenaza cuando la subsistencia está basada en la siembra.
500 Árboles sembrados en 2026 y 2000 más en camino
La iniciativa forma parte de un proyecto mayor que incluye viveros agroforestales y la conservación de bosques y fuentes de agua en otros departamentos de Guatemala. En 2026, las comunidades indígenas k’iche’ de Totonicapán sembraron 500 árboles y planean plantar 2000 más en los bosques de siete comunidades: Tacajalve, Chivarreto, Chuicruz, Chuipachec, Xejuyup, Juchanep y Paxtocá.
La combinación de tecnología meteorológica y saberes tradicionales está demostrando ser una herramienta de adaptación de bajo costo y alta precisión local. CDRO, organización de base comunitaria que desde hace 40 años coordina proyectos en el occidente de Guatemala, trabaja con más de 132 comunidades para mejorar sus condiciones de vida.
Los promotores climáticos generan boletines semanales que circulan por WhatsApp y redes sociales locales. Las alertas ya han salvado cultivos que habrían sido destruidos por heladas imprevistas, según confirmaron líderes comunitarios a Mongabay Latam. El modelo se replica ahora en el departamento de Quiché, donde las estaciones recién instaladas comenzarán a operar en los próximos meses.
Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/09/jovenes-kiche-interpretan-clima-salvan-cultivos-guatemala/
