Es uno de los objetos más cotidianos y menos cuestionados de la vida diaria. Sin embargo, detrás de ese gesto rápido de usar y tirar hay una cadena de producción con impactos ambientales concretos, desde el origen de la materia prima hasta el destino final del residuo.
De los bosques a la pulpa
Aunque existen alternativas fabricadas con papel reciclado, la mayoría de las servilletas se produce con celulosa virgen, obtenida de plantaciones de pinos y eucaliptos. El problema surge cuando esas plantaciones reemplazan bosques nativos o pastizales naturales.
Una plantación forestal no equivale a un bosque: se trata de un monocultivo con mucha menor biodiversidad, que desplaza flora, fauna y también a las comunidades locales que dependían de esos ecosistemas. Por su bajo aporte a la vida silvestre, este tipo de plantaciones suelen ser descriptas como “desiertos verdes”: numerosas especies autóctonas pierden allí su alimento, refugio y condiciones básicas para subsistir.
Agua, energía y químicos: el costo de fabricar pulpa
Una vez obtenida la madera, comienza el proceso de producción de pulpa: la madera se tritura y las fibras se separan mediante un proceso que demanda grandes volúmenes de agua, energía y productos químicos.
Cuando las plantas papeleras no tratan correctamente sus efluentes, esos residuos pueden terminar volcados en ríos, lagos y otros cursos de agua. En Argentina, este no es un debate teórico: en Gualeguaychú, vecinos vienen alertando desde hace años sobre la contaminación del río Uruguay vinculada a la actividad papelera de la región.
A este proceso se suman, además, las etapas de fabricación, embalaje y transporte, con su propia carga de emisiones y consumo energético, todo para sostener un producto de uso prácticamente instantáneo.
Qué pasa cuando la servilleta llega al tacho
El final del recorrido tampoco está exento de impacto. Casi todas las servilletas terminan en la basura, aunque algunas pueden compostarse siempre que no tengan recubrimientos plásticos.
Cuando en cambio quedan enterradas junto con otros residuos en rellenos sanitarios y se descomponen sin oxígeno, pueden generar metano, uno de los gases de efecto invernadero más potentes y determinante en la aceleración del cambio climático.
La cadena completa —desde la plantación hasta el vertedero— pone en evidencia cómo un objeto de uso fugaz puede tener una huella ambiental que se extiende mucho más allá de esos segundos sobre la mesa.
¿Cuántas servilletas usás por día?
