Los límites a centros de datos de IA en Pensilvania entraron en vigor este martes mediante una orden ejecutiva del gobernador Josh Shapiro. La medida establece restricciones legales inéditas en Estados Unidos sobre el consumo de electricidad y agua de estas infraestructuras, y otorga a los municipios poder de veto sobre nuevos proyectos en sus territorios.
La orden, firmada tras meses de reclamos ciudadanos, exige que los desarrolladores asuman compromisos legalmente vinculantes en cinco áreas: asequibilidad energética (no aumentar las tarifas locales), participación comunitaria, desarrollo económico y laboral, transparencia operativa y protección ambiental. Sin ese compromiso y sin aprobación municipal, el Departamento de Protección Ambiental no evaluará siquiera las solicitudes.
Qué motiva la regulación
Los centros de datos de inteligencia artificial consumen tanta electricidad como ciudades enteras. Un solo centro de última generación puede demandar entre 200 y 500 megavatts (MW) de potencia continua, equivalente al consumo de 400.000 hogares. Además, sus sistemas de refrigeración requieren millones de litros de agua por día, según datos de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.
“Con efecto inmediato, aviso a los desarrolladores de que si desean siquiera considerar operar en Pensilvania, deben cumplir con los estándares más estrictos del país y obtener la aprobación de la comunidad local”, escribió Shapiro en su cuenta de X. El gobernador demócrata agregó que “se trata de algunas de las empresas más grandes del mundo; pueden permitirse ser buenos vecinos, cumplir las normas y hacer las cosas bien”.
El precedente se extiende
Pensilvania se suma a una ola regulatoria que tomó impulso en julio, cuando la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, firmó la primera moratoria de un año para nuevos centros de datos en el país. Texas y Maine también adoptaron restricciones en las últimas semanas, según reportó EFE Verde.
Una encuesta de Gallup publicada en mayo mostró que el 71% de los estadounidenses se opone a la instalación de estos centros en sus comunidades, principalmente por el impacto en las facturas de servicios públicos y el uso de recursos hídricos locales. La tensión entre innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental está redefiniendo las reglas de juego para una industria que proyecta duplicar su capacidad instalada en Estados Unidos antes de 2030.
La medida de Pensilvania marca el estándar más estricto del país hasta ahora: ningún otro estado exige aprobación municipal vinculante ni compromiso ambiental previo como requisito para iniciar el trámite de permisos.
Fuente original: https://efeverde.com/pensilvania-impone-limites-estrictos-a-los-centros-de-datos-de-ia-ante-elevado-consumo-de-elecricidad-y-agua/
