El mercado eléctrico chino atraviesa una crisis sectorial que acumula pérdidas por miles de millones de yuanes, producto de estrategias comerciales insostenibles en el sur del país. Nueve comercializadoras estatales de la región autónoma de Guangxi advirtieron en un llamado conjunto que la industria podría perder 5.000 millones de yuanes (747 millones de dólares) solo en 2026.
Las empresas reportaron pérdidas superiores a 2.000 millones de yuanes en los primeros ocho meses del año, con más de 1.000 millones perdidos únicamente en septiembre, según el pedido de ayuda de emergencia presentado al gobierno el 30 de septiembre y reproducido por Caixin Global.
El origen del problema radica en la liberalización del mercado eléctrico implementada por Beijing en años recientes. Las comercializadoras, ansiosas por captar cuota de mercado, ofrecieron tarifas con descuentos agresivos a clientes industriales y comerciales sin evaluar adecuadamente la volatilidad de los precios mayoristas de energía.
La apuesta fallida del mercado liberalizado
Cuando los costos mayoristas de electricidad se dispararon por factores estacionales y de demanda, las comercializadoras quedaron atrapadas en contratos que las obligaban a vender por debajo del precio real de adquisición. La competencia feroz en las etapas iniciales de la liberalización empujó a las empresas a priorizar volumen sobre rentabilidad.
El caso de Guangxi no es aislado. Otras provincias del sur de China, donde la demanda eléctrica industrial es elevada y la integración de energías renovables intermitentes añade presión al sistema, enfrentan situaciones similares. Las nueve compañías que firmaron el pedido de auxilio pertenecen a grupos energéticos estatales, lo que subraya la magnitud del problema incluso para actores con respaldo gubernamental.
Según Caixin Global, las empresas solicitaron medidas de alivio que incluyen ajustes tarifarios de emergencia y mecanismos de compensación por volatilidad. El gobierno de Guangxi aún no anunció una respuesta formal.
Lección para economías en transición energética
La crisis refleja los riesgos de reformas energéticas mal calibradas en economías emergentes. La transición desde tarifas reguladas hacia mercados competitivos requiere marcos institucionales que contemplen volatilidad de precios, respaldo financiero para períodos de ajuste y regulación que evite competencia predatoria.
Países de América Latina que evalúan liberalizar sus propios mercados eléctricos, como Argentina con su incipiente apertura del sector o México tras los vaivenes regulatorios recientes, pueden extraer advertencias concretas del episodio chino. Brasil, que ya cuenta con un mercado liberalizado más maduro, enfrenta desafíos similares de volatilidad en años de crisis hídrica.
La experiencia china sugiere que la velocidad de apertura y el diseño de salvaguardas son determinantes. Guangxi entró en la liberalización con comercializadoras que carecían de herramientas de cobertura financiera y con un marco regulatorio que no anticipó la magnitud de la volatilidad estacional en un sistema con alta penetración de renovables intermitentes.
Las pérdidas acumuladas en los primeros nueve meses de 2026 ya superan el total de varios ejercicios anteriores en la región, según datos citados por Caixin Global. El episodio marca uno de los tropiezos más visibles de la reforma energética china desde que Beijing lanzó la apertura gradual del sector a mediados de la década pasada.
Fuente original: https://www.caixinglobal.com/2026-10-19/cover-story-chinas-power-retailers-reel-as-cheap-deals-backfire-102494733.html
