La mortandad de ballenas en la Patagonia preocupa a especialistas que hoy trabajan en las costas de Península Valdés y Puerto Madryn, según alertó Greenpeace Argentina en un informe publicado esta semana. Los varamientos acumulados de ballena franca austral (Eubalaena australis), declarada Monumento Natural en Argentina, están siendo monitoreados por investigadores que buscan comprender qué ocurre en los golfos patagónicos.
La organización advirtió que aunque la ciencia aún investiga posibles factores ambientales, patógenos naturales e interacciones con otras especies, existe certeza sobre un factor determinante: las ballenas francas australes enfrentan presiones humanas sin precedentes que amenazan su supervivencia en el Atlántico Sur.
Según Greenpeace Argentina, tres amenazas industriales impactan directamente sobre el hábitat crítico de la especie. La exploración sísmica genera explosiones acústicas continuas en el lecho marino para buscar petróleo y gas, afectando severamente la orientación y comunicación de los cetáceos. El tráfico marítimo y la infraestructura industrial aumentan las colisiones con buques y alteran las rutas migratorias por proyectos portuarios. El riesgo de derrames offshore representa una amenaza directa sobre la calidad del agua y toda la red trófica marina.
Las ballenas como guardianas del clima marino
La ballena franca austral cumple un rol clave en la captura de carbono oceánico, según estudios científicos sobre ecosistemas marinos. Durante generaciones, las madres han enseñado a sus crías a navegar el Atlántico Sur, buscar alimento y refugiarse en las aguas calmas de la Patagonia, explica el informe de Greenpeace Argentina.
La organización sostiene que estos cetáceos poseen estrategias milenarias de supervivencia, pero carecen de capacidad biológica para adaptarse al impacto destructivo de actividades humanas en su propio hogar. Los varamientos en Península Valdés evidencian la fragilidad del ecosistema marino en zonas que forman parte del hábitat crítico de cría y reproducción de la especie.
Greenpeace Argentina planteó que si se alteran los santuarios de cría y las rutas migratorias con proyectos nocivos, el riesgo se extiende a incontables especies del Mar Argentino. La organización difundió el reporte a través de sus redes sociales, donde pidió adherir a una campaña para proteger especies animales y ecosistemas amenazados.
