FARN advierte: “NDC 3.0 de Argentina sin plan ni ambición climática”

Tierra agrietada por sequía en Argentina, símbolo de los impactos climáticos que enfrenta el país.

Foto: Tomás Asurmendi / Pexels

La nueva NDC de Argentina sin ambición climática llegó a la COP31 en un contexto de demoras y vacío de contenido. Más de un año después de anunciar resultados preliminares, el gobierno argentino presentó formalmente el 6 de noviembre de 2026 su tercera Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0), según un análisis publicado por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN). El documento mantiene el mismo techo de emisiones que en 2025: 375 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2e) tanto para 2030 como para 2035, sin explicar cómo se alcanzará esa meta ni qué políticas concretas la respaldan.

Según FARN, el proceso de elaboración de la NDC careció de participación pública efectiva. El Consejo Asesor Externo, creado para garantizar representación de actores sociales, no fue convocado. La única instancia de participación registrada fue una transmisión por YouTube con el chat cerrado, sin posibilidad de preguntas ni intercambio, de acuerdo con el informe de la organización. Esta modalidad queda por debajo del estándar del artículo 7 del Acuerdo de Escazú, aprobado por Argentina mediante la Ley 27.566, que exige participación inclusiva cuando las decisiones todavía están abiertas.

El gobierno no explica por qué 375 MtCO2e representa su mayor ambición

La NDC anterior, presentada en 2021, fijaba un techo de 349 MtCO2e para 2030. La nueva contribución actualiza esa cifra por cambios en las métricas y el inventario de emisiones, pero FARN sostiene que el gobierno no publicó un cálculo reproducible que compare ambas metas bajo la misma metodología. Sin ese análisis, resulta imposible separar el efecto de los cambios contables del de las políticas reales de mitigación.

Aun si el techo de 349 y el de 375 fueran equivalentes, Argentina se compromete al mismo límite para 2030 y 2035, sin demostrar por qué ese nivel representa su mayor ambición posible, como exige el artículo 4.3 del Acuerdo de París. Según un cálculo de FARN a partir de la base EDGAR de la Comisión Europea, Argentina ocupó el puesto 27 entre los emisores mundiales de gases de efecto invernadero en 2025, sin contar emisiones del sector de uso de la tierra y silvicultura.

Vaca Muerta y el RIGI: política energética en sentido contrario

La NDC 3.0 invoca el primer Balance Mundial adoptado en la COP28, que llama a dejar atrás los combustibles fósiles de manera justa y ordenada, pero omite explicar cómo Argentina contribuirá a ese objetivo. En cambio, el documento reivindica el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y menciona el Súper RIGI, con media sanción en Diputados, como parte de la estrategia para atraer inversiones y promover el desarrollo productivo.

Según la base de datos del Observatorio del RIGI, al 18 de agosto de 2026 el 74,3% de la inversión comprometida en los proyectos presentados correspondía a petróleo y gas, incluido el gas natural licuado (GNL). Cinco de los 21 proyectos aprobados estaban vinculados con Vaca Muerta y su infraestructura de transporte y exportación, de acuerdo con FARN. La organización advierte que la NDC deja sin resolver la contradicción entre el compromiso climático que invoca y los incentivos que el gobierno destina a prolongar la dependencia de los combustibles fósiles.

En julio de 2026, el Observatorio Nacional de Acción Climática (ONAC) calificó como sin avances los objetivos previos de reducción de emisiones del sector energético y del transporte, y como imposible de cumplir el objetivo sobre emisiones fugitivas. La nueva contribución no responde cómo se corregirán esos incumplimientos mientras se amplía la frontera hidrocarburífera.

Recortes presupuestarios debilitan la capacidad de adaptación

Sobre adaptación, la NDC 3.0 mantiene el mismo nivel de compromiso que la meta a 2030 y elimina de la formulación las referencias expresas al género, la equidad intergeneracional y la prioridad de las comunidades en situación de vulnerabilidad. El documento identifica el manejo del fuego y la alerta temprana como áreas que requieren apoyo, pero lo hace en un contexto de recortes drásticos a los organismos responsables de esas tareas.

De acuerdo con el Monitor Ambiental del Presupuesto, en 2026 el presupuesto de la Subsecretaría de Ambiente cayó un 82,4% frente a 2023, el del Servicio Nacional del Manejo del Fuego un 72,3% y el del Servicio Meteorológico Nacional un 47,7% en términos reales. El fenómeno de El Niño 2026/2027, con perspectivas de lluvias por encima de lo normal en el Litoral y riesgos de crecidas en los ríos Paraná y Uruguay, expone esa contradicción: desfinanciar el monitoreo, las alertas tempranas y la prevención deja a las provincias y los municipios con menos herramientas para anticiparse a las inundaciones, según FARN.

La próxima COP31 abre el debate sobre si los países cumplen con el espíritu del Acuerdo de París o solo con la formalidad de presentar documentos. Argentina presentó su NDC 3.0, pero sin plan concreto de implementación, sin metas sectoriales cuantificadas y sin financiamiento asignado para las medidas anunciadas.

Fuente original: https://farn.org.ar/ndc-3-0-argentina-sin-ambicion-climatica/

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