Los países desarrollados y el financiamiento para biodiversidad que prometieron en 2022 quedaron muy por debajo de las metas establecidas por Naciones Unidas, según reveló un informe de balance global publicado por el Convenio sobre Diversidad Biológica (CBD) previo a la cumbre COP17 que se desarrolla en Ereván, Armenia, desde el 19 de octubre.
El documento de balance preparado por el CBD advierte que los fondos entregados hasta la fecha para proteger la naturaleza “se quedan muy cortos” respecto de lo necesario para cerrar la brecha de financiamiento de USD 200.000 millones anuales que los 196 países acordaron alcanzar en el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal.
La meta de 2025 quedó incumplida
En la COP15 de Montreal, celebrada en 2022, las naciones firmaron el compromiso de movilizar “al menos USD 20.000 millones anuales para 2025 y al menos USD 30.000 millones anuales para 2030” en financiamiento público internacional destinado a países en desarrollo. Según el informe del CBD publicado el 10 de septiembre de 2026, entre 2020 y 2023 los países declarantes reunieron apenas USD 17.700 millones acumulados en cuatro años, lo que equivale a un promedio de USD 4.400 millones por año.
Las cifras fueron confirmadas por un análisis de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que señala que el financiamiento público internacional alcanzó en promedio USD 16.100 millones anuales entre 2023 y 2025, casi USD 4.000 millones por debajo del objetivo fijado para 2025. De esa cifra, solo entre USD 7.900 millones (2023) y USD 8.500 millones (2024) correspondieron a fondos específicamente destinados a biodiversidad, según el reporte de OCDE; el resto se clasificó como apoyo secundario dentro de otros programas.
Entre 2020 y 2023, el financiamiento total movilizado desde todas las fuentes (públicas, privadas, multilaterales) alcanzó USD 186.400 millones acumulados, o menos de USD 50.000 millones por año en promedio. El Marco Global de Biodiversidad, conocido como GBF por sus siglas en inglés, establece como meta cerrar una brecha de USD 700.000 millones anuales para 2030: USD 500.000 millones mediante la eliminación de subsidios dañinos para la naturaleza, y USD 200.000 millones en recursos movilizados desde presupuestos nacionales, bancos multilaterales y sector privado.
Fondos globales con aportes mínimos
El Fondo Marco Global de Biodiversidad (GBFF), creado en la COP15 de 2022 y administrado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), recibió solo USD 387,2 millones en compromisos firmados entre agosto de 2023 y el 30 de junio de 2026, según datos del GEF compartidos con Carbon Brief. Once países y el gobierno subnacional de Quebec en Canadá realizaron aportes, concentrados en su mayoría antes de la COP16 celebrada en Cali, Colombia, en 2024. Desde entonces, solo un puñado de nuevas contribuciones ingresaron al fondo.
El Fondo de Cali, establecido en la COP16 en octubre de 2024, fue diseñado como el primer mecanismo global para que empresas que lucran con información genética digital contribuyan a metas de conservación. Un documento de trabajo del Grantham Research Institute de la London School of Economics estima que si las 21.690 compañías elegibles compartieran ganancias según las reglas del fondo, podrían recaudar USD 3.600 millones anuales para la naturaleza. Bajo un escenario realista de adhesión corporativa, el monto rondaría los USD 929 millones al año. Sin embargo, hasta la fecha solo dos empresas aportaron, por un total de USD 6.000.
La disponibilidad de financiamiento será uno de los puntos centrales de la negociación en Ereván. Según el think tank Third World Network, los países desarrollados deberían aportar sumas similares todos los años, no solo en 2025 y 2030, para que los países en desarrollo puedan proteger bosques, océanos y especies críticas. La próxima actualización del balance financiero se espera para mediados de 2027.
Fuente original: https://www.carbonbrief.org/cop17-developed-countries-fall-far-short-of-un-targets-for-nature-finance
