Aunque actualmente los biocombustibles se utilizan principalmente en el sector del transporte, también tienen otras aplicaciones concretas en la vida cotidiana asociadas a la generación de energía, la calefacción y otros usos energéticos.
“La mayoría de los biocombustibles se utilizan como combustibles para el transporte, pero también pueden emplearse para la calefacción y la generación de electricidad”, detalla la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.
Generación de electricidad a partir de biomasa
Los biocombustibles sólidos (como la madera, el pasto y otras biomasas) pueden quemarse para generar calor. Ese calor, a su vez, permite accionar generadores en centrales eléctricas para producir electricidad, explica la Enciclopedia Britannica.
Calefacción y producción de energía térmica
Algunos biocombustibles líquidos derivados de biomasa, como el biodiésel y el diésel renovable, pueden reemplazar combustibles fósiles destilados utilizados en sistemas de calefacción.
Tal como explica la EIA, “la mayoría de los biocombustibles que se utilizan hoy en día son líquidos, incluyendo etanol y diésel de biomasa, como el biodiésel, el diésel renovable y otros biocombustibles, entre los que se incluyen los combustibles sostenibles para la aviación”.
“Los biocombustibles utilizados para el transporte suelen mezclarse con combustibles derivados del petróleo (gasolina y diésel) producidos a partir de petróleo crudo, pero algunos pueden utilizarse en su forma pura sin necesidad de mezclarlos. El biodiésel y los diésel renovables pueden utilizarse como sustitutos de los destilados para su uso en vehículos y calefacción”, continúa la fuente. “Los biocombustibles gaseosos, denominados biogás , biometano o gas natural renovable, pueden utilizarse como combustibles para el transporte y la calefacción”, concluye la EIA.
