Pescadores indígenas protegen tiburones en Colombia y marcan un cambio histórico

Pescadores artesanales en la costa del Caribe colombiano, región donde los wayuu protegen tiburones.

Imagen generada por IA. Escena representativa.

Los pescadores indígenas protegen tiburones en Colombia y cambian una tradición centenaria por la conservación. En Punta Gallinas, el punto más al norte de Sudamérica, la comunidad wayuu trabaja con biólogos marinos para documentar y proteger las poblaciones de tiburones que durante décadas fueron parte de su dieta y economía.

Wilfrido Arends, conocido localmente como Caracas, lidera el cambio. “Si eliminamos nuestros tiburones, creo que más adelante los vamos a extrañar”, dice este pescador de 46 años que ahora mide y registra cada ejemplar capturado junto a investigadores del Proyecto Puyuii, según informó Euan Wallace en Mongabay.

La carne de tiburón sigue siendo una fuente crucial de proteínas en La Guajira, una de las regiones más aisladas y con mayor inseguridad alimentaria de Colombia. Pese a la ley de 2021 que prohibió la pesca dirigida de tiburones y rayas, las comunidades wayuu aún dependen del consumo ocasional de estos animales marinos.

Los wayuu adoptan técnicas sostenibles de pesca

El Proyecto Puyuii implementa medidas de sostenibilidad con los pescadores: redes de malla más grande, técnicas de liberación segura y la eliminación del uso de palangres. Diego Cardeñosa, biólogo marino de la Universidad Internacional de Florida y miembro del proyecto, entrena a los wayuu para identificar especies. “No hay casi ningún dato sobre nada” en estas aguas poco estudiadas, explica.

Entre las especies registradas figura el tiburón nariz negra (Carcharhinus acronotus), catalogado como especie en peligro. La iniciativa busca que el turismo sostenible ofrezca una alternativa económica a la pesca de tiburones, aunque los pescadores advierten que necesitarán compensación antes de poder abandonar completamente la práctica.

Arends comenzó a pescar a los 9 años y participó de un comercio que intercambiaba carne y aletas de tiburón por combustible y recursos con compradores de Venezuela. “Vendías y comprabas combustible para seguir pescando”, recuerda. Ese mercado desapareció de Punta Gallinas hace más de una década.

De cazadores a científicos ciudadanos

La transformación va más allá de técnicas de pesca. Los wayuu ahora toman muestras de aletas, miden ejemplares y registran datos que llenan vacíos científicos críticos sobre la biodiversidad marina del Caribe colombiano. Felipe González, cofundador del Proyecto Puyuii junto a Arends, plantea la ecuación central: “Si el pescador gana más mostrándolo que matándolo, ahí está la solución”.

La revisión de 2024 a la ley de 2021 permite ahora la captura incidental de 15 especies de tiburones. El proyecto acepta el consumo como práctica tradicional de subsistencia, pero desalienta la pesca dirigida que se realizaba con palangres en aguas profundas.

Mientras la pesca comercial ilegal sigue siendo la mayor amenaza para los tiburones en Colombia, los biólogos advierten que incluso la caza de subsistencia tradicional puede presionar las poblaciones si no se monitorea. El caso es similar al de las tortugas marinas, cuyo consumo excesivo afectó sus números en la región.

La comunidad de Punta Gallinas, con unas 50 familias, continúa preparando salpicón, un plato tradicional con carne de tiburón, y extrae aceite del hígado para medicina contra la tos. Pero ahora lo hace con conciencia científica y límites claros. El Proyecto Puyuii documentó que otras comunidades wayuu en Riohacha y Uribia aún venden aletas a compradores que pagan unos 50.000 pesos colombianos (cerca de USD 15) por kilo.

Fuente original: https://news.mongabay.com/2026/08/indigenous-fishers-rethink-shark-hunting-protect-species-on-colombias-coast/

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