Plásticos a 4000 metros de profundidad frente a Ecuador acaban de documentarse por primera vez en el Pacífico ecuatorial oriental. Una expedición científica francesa halló bolsas de mercado, envases de alimentos y artes de pesca en la fosa abisal, donde la temperatura ronda los 2 °C y la luz solar no llega.
François Michaud, geólogo del laboratorio Géoazur, realizaba inmersiones con el submarino NAUTILE cuando detectó los residuos. La sorpresa fue doble: en más de 30 años de exploraciones similares frente a México y Perú, nunca había visto tanta basura. “Se multiplicó o se contaminó mucho más que hace 30 años”, declaró a Mongabay Latam.
La expedición SUPER-MOUV, realizada entre enero y febrero de 2024, no buscaba basura marina. Su objetivo era investigar procesos geológicos y la actividad sísmica del margen continental ecuatoriano. Sin embargo, las 13 inmersiones del sumergible registraron residuos plásticos desde la plataforma continental hasta la fosa abisal, en 222 horas de video que abarcaron más de 560.000 metros cuadrados.
Del mercado ecuatoriano a la fosa oceánica
Una bolsa multicolor con franjas amarillas, azules y rojas llamó la atención de Franklin Ormaza-González, oceanógrafo de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL). Era idéntica a las bolsas plásticas de mercado que su equipo venía recolectando en una playa de Salinas desde 2019. “La vimos igualita a las que encontramos en la playa, ¿cómo llegó a 4000 metros?”, se preguntó Ormaza, según consignó Mongabay Latam.
El estudio, publicado en la revista Frontiers in Marine Science, comparó los residuos del fondo marino con seis años de monitoreo costero en Salinas. Entre 2019 y 2025, el equipo de Ormaza documentó 152,9 kilogramos de desechos en una estación fija de 100 metros cuadrados dentro de la Reserva Marina de Salinas. En promedio, cada metro cuadrado acumuló 5,7 gramos de basura por semana.
Los análisis revelaron que los plásticos hallados en las profundidades están hechos principalmente de polietileno, polipropileno y nailon, materiales comunes en bolsas comerciales, envolturas de alimentos y artes de pesca. Las similitudes entre los residuos costeros y los abisales apuntan a una posible conexión directa entre la contaminación de superficie y la que llega a las zonas más profundas del océano.
Ecosistemas abisales bajo amenaza
Los plásticos no solo contaminan el agua. El estudio documentó su presencia cerca de comunidades de almejas, mejillones, gusanos tubícolas y microorganismos del fondo marino. Estos ecosistemas abisales, que operan en condiciones extremas de presión y temperatura, ahora conviven con residuos que tardaron décadas en llegar hasta allí.
La investigación representa el primer registro publicado de contaminación plástica en el fondo abisal del Pacífico ecuatorial oriental. Los científicos advierten que la presencia de estos materiales en zonas tan remotas evidencia que la contaminación marina no respeta fronteras geográficas ni barreras de profundidad.
Las playas de Salinas, pese a su estatus de protección dentro de una reserva marina, figuran entre las más contaminadas de Ecuador. Los registros costeros del equipo de Ormaza muestran picos de acumulación de residuos que coinciden con temporadas vacacionales y días feriados, cuando aumenta el consumo de envases y empaques desechables.
Los autores del estudio destacan la necesidad de ampliar el monitoreo para comprender cómo los residuos plásticos se transportan y acumulan en las profundidades marinas. La expedición SUPER-MOUV operó en enero y febrero de 2024, pero los datos ya publicados documentan una realidad que los científicos no esperaban encontrar a esa escala: el océano profundo se está convirtiendo en un vertedero para los plásticos que desechamos en la superficie.
Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/10/plasticos-4000-metros-profundidad-oceano-frente-ecuador-estudio/
