¿Por qué Groenlandia pertenece a Dinamarca? Historia, colonia, autogobierno y geopolítica

(Foto: Annie Spratt/Unsplash)

Groenlandia es oficialmente la isla más grande del mundo que no es un continente. A pesar de estar ubicada a más de 3.500 kilómetros de Dinamarca y de contar con apenas 56.000 habitantes, forma parte del Reino de Dinamarca desde hace siglos. La explicación de este vínculo se remonta a los vikingos y una compleja realidad geopolítica.

De los vikingos a la corona danesa

La primera presencia nórdica en Groenlandia se remonta a finales del siglo X, cuando Erik el Rojo, un vikingo noruego desterrado de Islandia, se estableció en el sur de la isla. Los asentamientos nórdicos pasaron a formar parte de un imperio del Atlántico Norte gobernado desde Noruega. El nombre “Groenlandia” (“tierra verde”) hacía referencia a la vegetación de los fiordos del sur, aunque también habría sido una estrategia para atraer colonos.

Durante varios siglos, los nórdicos permanecieron en la isla, pero a comienzos del siglo XV desaparecieron sin dejar rastros claros. Entre las posibles causas se mencionan el enfriamiento del clima y los conflictos con los inuit, que por entonces comenzaban a asentarse en las zonas habitadas por los europeos, según el Instituto Danés de Estudios Internacionales.

El inicio del período colonial

En 1721, el sacerdote y misionero noruego Hans Egede llegó a Groenlandia con apoyo de la corona danesa-noruega. Su objetivo era reencontrarse con los antiguos colonos nórdicos, pero solo encontró comunidades inuit, ya firmemente establecidas. A partir de entonces, comenzó un proceso de conversión religiosa que marcó el inicio del período colonial.

Durante los siglos XVIII y XIX, Groenlandia quedó política y económicamente vinculada a Dinamarca-Noruega. Tras la separación de ambas coronas en 1814, Dinamarca conservó Groenlandia. “Las relaciones coloniales entre Dinamarca y Groenlandia durante los siglos XIX y principios del XX se caracterizaron por una política paternalista danesa de desarrollo cauteloso, asegurando que Groenlandia fuera una colonia rentable”, señala la fuente.

Los derechos daneses sobre Groenlandia fueron reafirmados internacionalmente: en 1916, Estados Unidos los reconoció en el marco de un acuerdo que facilitó la compra de las Indias Occidentales Danesas, y en 1933 la Corte Permanente de Justicia Internacional falló contra un reclamo territorial de Noruega.

Del colonialismo al autogobierno

Tras la Segunda Guerra Mundial, las Naciones Unidas impulsaron procesos de descolonización en todo el mundo. En ese contexto, Groenlandia dejó de ser colonia en 1953 y pasó a integrarse formalmente a Dinamarca como distrito, con dos representantes en el Parlamento danés (Folketing).

El autogobierno llegó en 1979, con la creación del Parlamento groenlandés. Tres décadas después, en 2009, un referéndum aprobó la Ley de Autogobierno, que amplió significativamente las competencias locales y estableció que cualquier decisión futura sobre la independencia quedaría en manos del pueblo groenlandés, detalla el Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca. No obstante, la política exterior, la defensa y la seguridad siguen bajo responsabilidad de Dinamarca.

Inatsisartut es el Parlamento de Groenlandia. En la sala de reuniones parlamentarias, “La Casa de Inatsisartut”, los 31 miembros de Inatsisartut debaten y votan las leyes del país. (Foto: inatsisartut.gl)

¿Por qué Groenlandia sigue vinculada a Dinamarca actualmente?

En la actualidad, Groenlandia administra la mayoría de sus asuntos internos y garantiza servicios públicos universales como educación, salud y pensiones. Sin embargo, el modelo de bienestar depende en gran medida de una subvención anual de Dinamarca de aproximadamente 600 millones de dólares, además del apoyo danés en áreas estratégicas como defensa, guardacostas y fuerzas de seguridad.

Las encuestas muestran que la mayoría de los groenlandeses aspira, a largo plazo, a la independencia. Sin embargo, también revelan un límite claro: no desean avanzar hacia la soberanía plena si eso implica el colapso del Estado de bienestar, aclara el Instituto Danés de Estudios Internacionales.

Por qué Estados Unidos está interesado en Groenlandia

La ubicación estratégica de Groenlandia explica también el interés histórico de Estados Unidos. Su presencia militar comenzó durante la Segunda Guerra Mundial y se consolidó en la Guerra Fría, cuando la isla fue clave para el monitoreo de misiles, submarinos y bombarderos soviéticos.

En los últimos años, este interés volvió a tomar protagonismo durante la presidencia de Donald Trump, quien ha planteado la posibilidad de que Estados Unidos adquiera Groenlandia, incluso sin descartar el uso de la fuerza.

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