Las posiciones de países en la COP31 quedaron expuestas en un mapa interactivo que Carbon Brief publicó esta semana, tras analizar cerca de 100 documentos oficiales de delegaciones y bloques negociadores. El relevamiento permite rastrear qué prioridades lleva cada gobierno a Antalya y dónde se anticipan los choques más duros antes de que arranquen las negociaciones formales.
La cumbre climática en Turquía tiene una particularidad: la presidencia es compartida entre Australia, que lidera las negociaciones, y Turquía, que oficia de anfitriona. Ese esquema dividió las agendas: mientras el proceso negociador formal avanza bajo supervisión australiana, Turquía empuja su propia “agenda de acción” con ejes como electrificación, océanos e industrialización verde.
Financiamiento climático: el nudo central que divide Norte y Sur
El financiamiento climático domina la agenda de países en desarrollo, que lograron incluir un programa de trabajo específico en la pauta oficial. Esos gobiernos exigen que las naciones desarrolladas aumenten los fondos públicos bajo el Artículo 9.1 del Acuerdo de París, y varios proponen esquemas de “reparto de carga” para distribuir responsabilidades entre donantes históricos.
El contexto complica el pedido: los principales donantes recortaron presupuestos de ayuda y la administración Trump presiona a los bancos multilaterales de desarrollo para que abandonen objetivos climáticos, según documentó Carbon Brief. Los países ricos prefieren mantener el foco en acceso a financiamiento existente y ampliar la base de donantes, una posición que algunos Estados insulares también respaldan.
Transición justa y abandono de fósiles: las líneas rojas de cada bloque
La COP30 en Brasil acordó crear el “mecanismo Belém-Antalya” para impulsar una transición justa hacia economías bajas en carbono, pero los detalles operativos siguen en disputa y las posiciones se endurecieron en la intersesión de junio. Las principales diferencias giran en torno al alcance del mecanismo y si debe estar atado a provisión de fondos.
El compromiso de “alejarse de los combustibles fósiles”, sellado en la primera revisión global (global stocktake) de 2023, sigue siendo materia de conflicto. Países exportadores de petróleo y gas, junto con algunas economías en desarrollo de gran tamaño, cuestionan la aplicación de ese lenguaje, mientras naciones insulares y europeas lo defienden como mandato vinculante del Acuerdo de París.
Adaptación: 59 indicadores sin consenso sobre cómo medirlos
La meta global de adaptación (GGA) cerró la COP30 con una lista de 59 indicadores para medir avances, pero los países no lograron acordar en junio cómo usar esas métricas ni quién las rastreará. Un grupo técnico trabaja ahora en refinar la metodología antes de la COP32 en Addis Abeba, Etiopía.
Los países en desarrollo insisten en que el foco debe estar en el financiamiento para ejecutar planes de adaptación, no solo en el monitoreo de indicadores. También reclaman garantías sobre la promesa de triplicar fondos de adaptación, un compromiso anunciado el año pasado que aún no se tradujo en desembolsos concretos.
La herramienta de Carbon Brief estará activa durante toda la cumbre y se actualizará a medida que avancen las negociaciones en Antalya. El sitio invita a delegaciones y observadores a enviar correcciones o adiciones al equipo editorial para mantener el rastreo en tiempo real.
Fuente original: https://www.carbonbrief.org/interactive-who-wants-what-at-the-cop31-climate-change-summit
