El sargazo en el Caribe mexicano revela una crisis de contaminación sin control

Acumulación de sargazo en playa del Caribe mexicano cubriendo la costa con algas marrones.

Imagen generada por IA. Escena representativa.

El sargazo en el Caribe mexicano alcanzó en julio de 2025 un récord histórico de 38 millones de toneladas de biomasa en el Atlántico, según documentó un estudio publicado en Annals of the American Association of Geographers por Leticia Durand (UNAM) y Juanita Sunderberg (Universidad de British Columbia). El equivalente a seis millones de elefantes africanos adultos cubre hoy las playas de Quintana Roo en una marea marrón que desprende gases tóxicos y evidencia un sistema marino al borde del colapso.

La investigación de Durand y Sunderberg, titulada Listening to Sargasso beyond the Sargasso Sea y publicada por Mongabay Latam, propone una lectura radical del fenómeno: el sargazo funciona como una esponja que absorbe los contaminantes que llegan al océano Atlántico y cuenta, a través de su expansión descontrolada, la historia de la degradación sistémica del mar. “Cuando hablamos de escuchar al sargazo no es una escucha literal, hablamos de disponernos a cuestionar lo que somos: observar y sentir con detalle el mundo”, relató Durand a Mongabay Latam.

La marea marrón que colapsa ecosistemas críticos

La descomposición del sargazo en la costa genera ácido sulfhídrico y amoniaco, gases que provocan náuseas, cefaleas e irritaciones cutáneas en humanos. Pero el daño más profundo ocurre bajo el agua: estudios citados por las investigadoras sostienen que la marea marrón causó la muerte de individuos de 78 especies de fauna, la pérdida del 27% de los corales en Puerto Morelos y el incremento de tumores en el 54% de las tortugas verdes de Akumal.

Rosa Elisa Rodríguez Martínez, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM que no participó del estudio, confirmó a Mongabay Latam que en los últimos 15 años el fenómeno ha dejado de ser estacional (mayo-agosto) para convertirse en una alteración biológica presente nueve o más meses al año. “2026 ha tenido presencia de sargazo desde enero y apunta a ser otro año récord de arribazón”, advirtió Rodríguez Martínez.

Las limpiezas que aceleran la erosión

Las limpiezas mecanizadas implementadas para proteger la estética de las playas retiran involuntariamente hasta un 90% de arena, acelerando la erosión costera, según el estudio. La respuesta oficial ataca los síntomas locales pero ignora las causas globales de la expansión: la deforestación, la agroindustria y el exceso de nutrientes que alimentan el crecimiento masivo del sargazo desde su origen en el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico (GASB), formado en 2011 por anomalías climáticas y cambios en las corrientes provocados por el cambio climático.

Quintana Roo recibe más de 20 millones de visitantes anuales y genera el 43,4% de los ingresos turísticos de México, según datos de la Secretaría de Turismo citados en la investigación. Bajo esa lógica económica, cualquier organismo que amenace la imagen de postal es catalogado inmediatamente como “invasor” o “plaga” en medios y redes sociales, mientras la contaminación crónica por aguas residuales y agroindustria que alimenta su crecimiento permanece invisible.

La propuesta metodológica de las autoras, basada en “storytelling multiespecie”, descentraliza al ser humano y otorga voz a los seres no humanos. El sargazo, en esa lectura, no es una plaga sino un testigo vegetal que narra el desbordado incremento de contaminantes en el Atlántico. Las 38 millones de toneladas de julio de 2025 son el récord más reciente de una serie que no muestra freno.

Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/09/alga-sargazo-revela-crisis-contaminacion-gestion-ambiental-caribe-mexicano-estudio/

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