La primera tormenta brutal del verano golpeó Tarragona el lunes 24 de agosto de 2026, entre las 17:00 y las 18:30, cuando un sistema convectivo atravesó el Camp de Tarragona descargando enormes cantidades de agua y granizo con una virulencia pocas veces vista, según reportó Xataka. El evento dejó 373 llamadas al 112, 259 incidentes que requirieron a los bomberos y 30 heridos. Videos que circulan en redes muestran decenas de palomas muertas tras la granizada, un indicador indirecto del tamaño, la fuerza y la velocidad de las piedras de hielo.
La tormenta en Tarragona ocurrió casi a la misma hora que un tornado supercelular arrasaba Pomas, un pueblo de unos mil habitantes al sur de Carcassonne, 250 kilómetros al norte. El tornado, de intensidad estimada entre EF2 y EF3, dañó más de 300 viviendas y dejó 26 heridos. Aunque se trata de dos sistemas independientes y de tipos radicalmente distintos de tormenta, ambos eventos estaban dibujados en el mismo polígono de alerta nivel 3 emitido por ESTOFEX, el experimento europeo de predicción de tormentas severas, que anticipó granizo de tamaño grande a muy grande y tormentas de violencia extrema.
El Mediterráneo récord como combustible de tormentas extremas
La temperatura del mar Mediterráneo ha estado bombeando humedad y energía durante todo agosto, creando las condiciones para tormentas cada vez más intensas. El domingo 23 a las 21:00, ESTOFEX publicó un boletín con nivel 3 (el máximo de la escala) dibujado simultáneamente en Cataluña y Occitania. Según explicó el meteorólogo Víctor González, citado por Xataka, el Mediterráneo no está para bromas y se lleva diciendo todo el verano: una vaguada típica y se lía, no ha hecho falta ninguna situación extraordinaria.
Ambos eventos compartieron la misma masa de aire y el mismo mar inyectando combustible. Lo único que cambió fue la cizalladura, el contraste térmico entre zonas: mientras en Pomas fue suficiente para que dominara la rotación y se formara el tornado, en Tarragona las precipitaciones tomaron el mando de forma muy eficiente. El Servei Meteorològic de Catalunya había avisado de la posibilidad de lluvias intensas, pero la virulencia sorprendió a muchos.
El evento del lunes recuerda inevitablemente al que el 30 de agosto de 2022 sorprendió a La Bisbal d’Empordà (Girona) con piedras de hasta 12 centímetros. En aquella ocasión se demostró que el cambio climático multiplicó su fuerza y la hizo más peligrosa. Entre 2021 y 2023 se registraron en España tantos episodios de granizo gigante como en los ocho años que van de 2011 a 2019, según datos del Servicio Meteorológico de Cataluña.
La tormenta de Tarragona no es la primera que trae un mar caliente este verano. En todo caso, es la más fuerte de una tanda que se remonta al menos al 16 de agosto y que lleva días causando problemas en la costa catalana. Con el otoño por delante, situaciones ordinarias tendremos muchas, advirtió González. Quizás demasiadas.
Fuente original: https://www.xataka.com/ecologia-y-naturaleza/temiamos-que-temperatura-mediterraneo-nos-trajera-tormentas-brutales-tarragona-ha-vivido-primera
