Las tormentas más intensas del mundo están comprimiendo la misma cantidad de lluvia en ventanas de tiempo cada vez más breves, según un estudio publicado en Earth’s Future que analizó datos de más de 19.000 estaciones pluviométricas entre 1980 y 2022. La investigación, liderada por Chiyuan Miao y colegas de la Universidad Normal de Pekín, revela que estos eventos extremos —que aportan la mitad de la precipitación anual global— se acortan en promedio 86 minutos por década, reduciendo en más de 9,5 horas el tiempo total que tarda en caer la mitad de la lluvia del año.
El equipo de Miao documentó que, en promedio, cerca de la mitad de la precipitación mundial se concentra en apenas nueve tormentas multi-día, distribuidas a lo largo de unos 28 días acumulados. Pero esa ventana temporal se está cerrando: la duración promedio de cada tormenta intensa disminuye década tras década, empaquetando el mismo volumen de agua en episodios más cortos y violentos.
La compresión es más pronunciada en Europa y Sudamérica
El fenómeno se registra en todos los continentes, pero con diferencias regionales marcadas. Europa y Sudamérica experimentan la tasa más alta de compresión, con las tormentas más húmedas acortándose hasta 144 minutos por década. En contraste, otras regiones muestran tasas menores aunque igualmente sostenidas.
Las implicancias de esta aceleración abarcan desde el riesgo de inundaciones repentinas hasta la disponibilidad de agua dulce. Cuando la misma cantidad de lluvia cae en menos tiempo, los suelos tienen menos capacidad de absorción, aumenta la escorrentía superficial y se multiplica el peligro de crecidas súbitas en zonas urbanas y rurales. Al mismo tiempo, la reducción en el número total de días de lluvia incrementa los períodos secos intermedios, afectando la recarga de acuíferos, la productividad agrícola y la susceptibilidad a incendios.
El análisis de Miao y su equipo se basa en mediciones diarias recopiladas durante más de cuatro décadas, lo que permite trazar una tendencia robusta. Los datos muestran que, si bien el volumen total de precipitación anual no ha cambiado drásticamente en muchas regiones, la distribución temporal de esa lluvia sí lo ha hecho: menos eventos, más cortos, más intensos.
La compresión de las tormentas extremas refuerza lo que los modelos climáticos vienen proyectando desde hace años: un planeta donde los extremos se acentúan. Las tormentas más intensas del mundo ahora depositan su carga en ráfagas más breves, y esa aceleración redefine el mapa de riesgos hídricos para millones de personas.
Fuente original: https://www.theguardian.com/news/2026/nov/05/worlds-wettest-rainstorms-getting-worse-flood-drought-risk
