El tráfico de loros en México tras prohibición del comercio no se detuvo: mutó. Desde 2008, cuando el país vetó la captura y venta de psitácidos silvestres, los traficantes profesionalizaron sus redes y convirtieron lo que antes era caza oportunista en un sistema de extracción masiva dirigido únicamente por la demanda de mercados urbanos y de exportación.
Un estudio publicado por investigadores de la Universidad Estatal de Arizona (ASU) y la Universidad Nacional de Australia (ANU) revela cómo operan hoy esas redes. El equipo analizó casi 30 años de datos de captura, decomiso y avistamientos, y descubrió que los corredores biológicos de mayor riesgo se concentran en el sureste del país y en la península de Yucatán, donde varias especies endémicas ya están catalogadas como amenazadas por la UICN.
Los traficantes usan las mismas rutas para múltiples delitos
Para identificar esos corredores, los científicos aplicaron un modelo de flujo eléctrico que simula cómo se mueven los loros desde sus hábitats hasta los puntos de venta. Trataron a las poblaciones silvestres como fuentes de corriente y a los mercados ilegales como destinos finales. Así pudieron trazar con precisión por dónde fluye la mayor cantidad de aves capturadas.
La plataforma que diseñaron con esos datos ya está en manos de las autoridades ambientales y de seguridad mexicanas. La herramienta es interactiva y permite observar el terreno en detalle para anticipar dónde actuarán los cazadores furtivos. Además, como las organizaciones criminales usan las mismas rutas para traficar fauna, madera nativa y otros productos ilegales, el sistema sirve para combatir múltiples delitos simultáneamente.
Las capturas ocurren lejos de los hábitats naturales
Uno de los hallazgos clave del estudio es que las capturas ilegales no ocurren donde viven las aves. Los decomisos y reportes de avistamientos sospechosos se concentran en localidades alejadas de los bosques nativos, lo que revela una red logística mucho más extendida y sofisticada de lo que las autoridades suponían.
Según el equipo de ASU y ANU, esta combinación de criminología y ciencia del paisaje permite generar herramientas basadas en datos reales que no solo protegen a las especies, sino que también ayudan a desarticular las estructuras criminales que operan en el territorio.
México cuenta con leyes de protección de fauna silvestre desde hace décadas, pero la persistencia del comercio ilegal de loros demuestra que o no se aplican con rigor suficiente, o las penas no disuaden a las organizaciones. La plataforma ahora disponible para los agentes puede cambiar eso si se integra a operativos de campo coordinados y sostenidos en el tiempo.
Fuente original: https://www.ecoticias.com/eco-america/mexico-prohibio-el-comercio-de-loros-pero-los-traficantes-encontraron-otra-forma-de-seguir-saqueandolos
