EcoNews está en Santa Marta, Colombia, siguiendo de cerca la IV Cumbre CELAC–UE, el diálogo político más importante entre América del Sur, el Caribe y la Unión Europea. En un mundo marcado por crisis climáticas, desigualdades profundas y economías al límite, una idea vuelve a tomar fuerza: canjear deuda por naturaleza.
No es solo tendencia: es una herramienta financiera que podría cambiar el mapa de la acción climática en la región.
Canje de deuda por naturaleza: un mecanismo con historia y futuro
La idea es simple pero poderosa: un país altamente endeudado protege ecosistemas clave, y a cambio obtiene alivio financiero.
Es una forma de reconocer que la naturaleza es un activo estratégico global. En un mundo que necesita bajar emisiones de forma urgente, cuidar bosques, cuencas y biodiversidad empieza a valer tanto como los dólares.
El primer acuerdo de este tipo no es nuevo:
➡️ 1987, Bolivia + Conservación Internacional. Ese fue el puntapié inicial. Pero hoy, casi 40 años después, la herramienta vuelve con fuerza porque el contexto lo exige.
Muchos países de la región tienen altos niveles de deuda, pero también una riqueza ecológica única: bosques tropicales, manglares, glaciares, cuencas hídricas, selvas subtropicales, mares biodiversos.
En un escenario así, el canje de deuda por naturaleza se convierte en una carta fuerte: la región entra a la cancha con el ancho de espada.
CAF anuncia la inversión más grande de su historia climática
En un anuncio realizado entre la COP30 de Belém y la Cumbre CELAC–UE, CAF —Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe— confirmó que invertirá 40.000 millones de dólares en los próximos cinco años para financiar:
- crecimiento sostenible,
- acción climática,
- resiliencia,
- protección de ecosistemas críticos.
Es una señal política clara: el financiamiento verde dejó de ser accesorio y pasó a ser estratégico.
El caso del Río Lempa: cuando un canje de deuda cambia un país
CAF ya participa en un canje histórico en la región: el del Río Lempa, en El Salvador.
¿Por qué es tan importante?
- Este sistema fluvial abastece de agua potable al 68% del país.
- Está amenazado por contaminación, sequías, inundaciones y avance agrícola.
- El acuerdo incluye acciones directas sobre el ecosistema, pero también compromisos de política pública.
Entre ellos, algo clave: el Gobierno se comprometió a declarar 75.000 hectáreas como áreas protegidas.
No es solo protección ambiental, es seguridad hídrica, salud pública y adaptación al clima.
La discusión vuelve a tomar fuerza porque el sistema financiero global ya no alcanza. Los países del Sur necesitan herramientas nuevas, más justas y más alineadas con la realidad climática. Y al mismo tiempo, el planeta necesita que estos ecosistemas sigan vivos.
Los canjes de deuda por naturaleza aparecen entonces como un puente posible entre ambas urgencias.
