La investigadora Zuzana Burivalova ganó el premio Pritzker de Genio Ambiental Emergente 2026 por su trabajo en bioacústica, una técnica que permite monitorear la salud de los bosques mediante el sonido. El reconocimiento, otorgado por el Instituto de Medio Ambiente y Sustentabilidad de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), incluye USD 100.000 en efectivo.
Burivalova, profesora asociada en la Universidad de Wisconsin-Madison y directora del Sound Forest Lab, ha desplegado grabadores remotos de audio en bosques de Papúa Nueva Guinea, Indonesia, Perú, Madagascar y Ecuador. Esos dispositivos capturan los sonidos de mamíferos, aves, anfibios e insectos las 24 horas del día, todo el año. Los datos generan una línea de base acústica que permite detectar cambios en la biodiversidad a lo largo del tiempo.
“Recibir este premio se siente realmente humilde, y también especial, quizás particularmente en tiempos desafiantes para el trabajo en temas ambientales y conservación”, declaró Burivalova a Mongabay por correo electrónico. “Veo que recibir un premio como este también significa asumir la responsabilidad de hacer todo lo posible por la conservación de la biodiversidad en los años que vienen”.
Cómo los datos de sonido transforman la conservación
La bioacústica ofrece una ventaja crítica frente a métodos tradicionales: es no invasiva y opera de forma continua. Mientras que los censos de fauna requieren equipos humanos en campo, los grabadores remotos funcionan en zonas remotas sin intervención. Los algoritmos de análisis pueden identificar especies individuales y estimar densidades poblacionales a partir de las vocalizaciones.
Burivalova planea usar el premio para expandir el Soundscape Baselines Project, con el objetivo de asociarse con más científicos locales y comunidades en áreas de bosque intacto. “También me gustaría construir una cartera de proyectos de conservación que hayan usado las líneas de base de paisaje sonoro, para mostrar exactamente cómo pueden usarse”, explicó la investigadora según informó Mongabay.
Las finalistas Doris Njagi y Suzanne Pierre recibieron USD 15.000 cada una. Njagi fundó Forest Restored, que trabaja con decenas de miles de pequeños agricultores para restaurar tierras degradadas en África Oriental plantando árboles nativos. Pierre es ecóloga microbiana y fundadora del Critical Ecology Lab, una organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos que investiga cómo las actividades humanas han afectado procesos ecológicos como los ciclos de carbono y nitrógeno y las relaciones entre plantas y microbios.
La ceremonia de premiación fue organizada por Tony Pritzker, fundador y presidente del galardón. Burivalova dijo que “se sintió increíblemente honrada” de estar en el podio junto a Njagi y Pierre, a quienes describió como inspiradoras. El premio destaca el valor de las herramientas acústicas en un momento en que los presupuestos de conservación enfrentan recortes y las áreas protegidas carecen de monitoreo sistemático en gran parte del mundo.
La investigadora ha colaborado con Mongabay en la plataforma Conservation Effectiveness, que examina qué tan bien (o mal) funcionan diversas estrategias de conservación. Su trabajo se enmarca en un campo que ha ganado tracción en los últimos diez años, a medida que los sensores se volvieron más baratos y los algoritmos de reconocimiento de patrones acústicos mejoraron su precisión.
Fuente original: https://news.mongabay.com/short-article/2026/10/researcher-who-listens-to-forests-wins-2026-pritzker-environmental-genius-award/
