El Niño y el riesgo en la infancia latinoamericana volvieron a cruzarse en el peor momento posible. Según un análisis publicado por UNICEF, unos 41 millones de niños viven en zonas de América Latina y el Caribe donde los efectos del fenómeno climático 2026-2027 podrían ser catastróficos. Las proyecciones meteorológicas hablan de sequías prolongadas en el Corredor Seco centroamericano y lluvias torrenciales en la costa pacífica de Sudamérica, un combo que multiplica la desnutrición, las enfermedades y los desplazamientos forzados.
La cifra regional coloca a América Latina como la tercera zona más expuesta del planeta, después de Asia y el Pacífico y al mismo nivel que África Oriental y Meridional. A nivel global, más de 347 millones de niños en casi 100 países vivirán entre octubre y diciembre en condiciones inusualmente secas o húmedas asociadas al episodio, advirtió Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF. “Para los niños y niñas, El Niño 2026-2027 es mucho más que un fenómeno meteorológico. Puede suponer un aumento de los desplazamientos, la malnutrición, la escasez de agua y los brotes de enfermedades”, señaló Russell en el informe.
Las últimas proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estiman una probabilidad superior al 90% de que el episodio alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno boreales. Existe además un 75% de probabilidad de que, entre octubre y diciembre, supere la magnitud de episodios anteriores observados desde 1950. El calentamiento de las aguas del Pacífico tropical central y oriental ya alteró la circulación atmosférica y modificó patrones de lluvias a miles de kilómetros de distancia.
En el Corredor Seco la cosecha ya se perdió
En Centroamérica, el Corredor Seco registra las consecuencias más inmediatas. Una evaluación realizada en 354 comunidades de Guatemala, Honduras y El Salvador encontró que casi ocho de cada diez hogares productores de maíz habían perdido entre el 75% y el 100% de su primera cosecha del año, según datos citados por Ecoticias. Cerca de dos tercios de esos hogares disponen de reservas de maíz para apenas tres semanas o menos. Más de 91.000 hogares rurales afrontan de manera simultánea pérdidas agrícolas, reducción de ingresos y escasez de agua.
Si la segunda cosecha, conocida como postrera, también falla, la temporada de escasez se prolongará durante 2027 y las necesidades alimentarias y nutricionales se dispararán. El resumen regional más reciente de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) señala que 3 millones de personas en Guatemala y 1,8 millones en Honduras ya se encuentran en situación de crisis alimentaria o peor.
Sequía, calor y brotes de enfermedades en el Caribe
El Caribe enfrenta una combinación de sequía, temperaturas elevadas y episodios localizados de lluvias intensas. En Cuba, alrededor de 2,6 millones de personas sufren interrupciones en el suministro de agua. En Haití, la sequía vinculada al fenómeno contribuyó a pérdidas de cultivos y escasez de agua en varios departamentos, en un país donde la inseguridad alimentaria ya alcanza niveles graves. Colombia y Venezuela afrontan riesgos de sequía, calor, incendios forestales y presión sobre el suministro de agua, advirtió UNICEF en su reporte.
El análisis de la organización recorre distintas áreas de Sudamérica para identificar zonas donde las condiciones más secas vinculadas a El Niño podrían provocar sequía agrícola, aumentar los desplazamientos y agravar la malnutrición aguda. En sectores de la costa pacífica, en cambio, se esperan lluvias por encima de lo normal y un mayor riesgo de inundaciones y deslizamientos. La intensidad y el tipo de impacto dependen de la región, la época del año y las condiciones locales, pero el denominador común es la vulnerabilidad infantil extrema.
La pregunta que atraviesa el informe es cómo proteger el suministro de agua, los medios de vida y los servicios esenciales de América Latina y el Caribe con previsiones meteorológicas tan adversas. UNICEF insiste en la necesidad de preparar a las comunidades más vulnerables antes de que los efectos de El Niño 2026-2027 se conviertan en una emergencia humanitaria plena. Los 41 millones de niños en riesgo no son una cifra abstracta: representan hogares sin cosecha, escuelas sin agua y clínicas sin medicamentos para tratar brotes de dengue o diarrea en medio de la sequía o las inundaciones.
Fuente original: https://www.ecoticias.com/cambio-climatico/el-nino-2026-2027-america-latina-caribe-infancia











