Los avistamientos de cocodrilos en Ciudad de Panamá se multiplicaron en los últimos años, mientras la capital panameña se expande sobre quebradas y humedales que históricamente pertenecían a estos reptiles. La percepción ciudadana apunta a una supuesta proliferación, aunque expertos advierten que no existen datos suficientes para hablar de sobrepoblación.
La evidencia sí muestra que la ciudad ocupó progresivamente espacios que antes pertenecían a la fauna silvestre, según explicó a EFE la bióloga Miryam Venegas, conocida como la «doctora cocodrilo» por sus dos décadas de investigación sobre estas especies en Panamá. «Nosotros, sin lugar a dudas, hemos cambiado el hábitat del cocodrilo en un 50% a 80%», precisó la experta, nacida en Colombia y nacionalizada panameña.
A medida que los hábitats de estos grandes reptiles semiacuáticos son fraccionados y los humanos los invaden, «obviamente que el encuentro entre las dos especies es más frecuente», agregó Venegas.
Un vecino de cuatro metros que lleva décadas en la ciudad
Entre las especies que habita los afluentes de la capital panameña figura el cocodrilo aguja (Crocodylus acutus), que según Venegas lleva décadas conviviendo con los humanos sin que existan datos de ataques. Entre los ejemplares más conocidos está el llamado «cocodrilo del Matasnillo», un animal con entre 40 y 45 años, de más de cuatro metros de longitud y cuyo radio de acción, que incluye el río Matasnillo, alcanza unos 40 kilómetros.
Curiosamente en Panamá algunos ejemplares incluso tienen nombre. «Juancho» y «Tito» son dos con los que los panameños identificaron a estos reptiles, una familiaridad que contrasta con una realidad fundamental: siguen siendo animales silvestres.
El teléfono móvil cambió la percepción de la supuesta proliferación
Cada aparición todavía puede convertirse en noticia viral gracias al teléfono móvil, las fotos y los videos, que cambiaron la forma de percibir la presencia de estos reptiles. «Hay situaciones en que la ciudadanía se encuentra alarmada de que hay más (cocodrilos) dentro de nuestras áreas urbanas; sin embargo, coincido con los expertos en que ahora tenemos más maneras de documentar dónde se encuentran. En muchas ocasiones es el mismo animal», dijo a EFE el subteniente de la Policía Ambiental Edgardo González.
La Policía Ambiental rescata unos 70 ejemplares al año y los traslada a hábitats naturales, principalmente dentro de áreas protegidas, de acuerdo a los datos proporcionados por González. Los avisos aumentan durante la temporada lluviosa, pero la presencia de un cocodrilo no siempre significa que exista una amenaza. «Los animales simplemente se encuentran en zonas que continúan formando parte de su hábitat natural», precisó el funcionario.
El peligro puede estar del otro lado de la cámara
La escena se repite con facilidad: alguien descubre un cocodrilo, saca el teléfono y se acerca para obtener una fotografía. Si el animal no mira hacia la cámara, llega el intento de llamar su atención, y es ahí donde comienza el riesgo.
Alexander Montero, biólogo del Departamento de Biodiversidad del Ministerio de Ambiente de Panamá (MiAmbiente), recuerda que los animales silvestres no necesitan atacar para representar un peligro: basta con sentirse amenazados. «Toda especie silvestre, cuando alguien se le acerca, va a tratar de defenderse, es un comportamiento normal y más si están en temporada de apareamiento o cuidando a sus crías. Nosotros como seres humanos a veces no entendemos eso», precisó el científico.
No alimentarlos, no molestarlos y mantener una distancia prudente son algunas de las principales recomendaciones del experto.
Detrás de cada imagen viral de un cocodrilo entre casas, calles o canales hay una historia más profunda: la de una ciudad que creció y se acercó progresivamente a los animales que ya estaban allí. No son los cocodrilos los que llegaron a la ciudad, sino la ciudad la que llegó hasta ellos.
Fuente original: https://efeverde.com/cocodrilos-desafian-avance-ciudad-panama/













