La industria de macroalgas gana terreno en Brasil de la mano de comunidades pesqueras tradicionales que transformaron el cultivo de algas en fuente de ingresos, gastronomía y educación ambiental. En Paraty, Río de Janeiro, la familia Ayres lidera una iniciativa que combina alimento, turismo comunitario y conservación marina, según informó Letícia Klein en Mongabay Latam.
Aparecida Rosa Ayres, cocinera de 47 años originaria de la comunidad caiçara, descubrió en 2013 la macroalga Kappaphycus alvarezii, especie filipina introducida en Brasil para abastecer la industria de carragenina. Ocho años después participó en un curso de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) sobre usos del cultivo de algas en la bioeconomía regional. De allí surgió Algas na Mesa Paraty, proyecto que une gastronomía de algas y preservación histórica en las playas de São Gonçalo y São Gonçalinho.
“Somos hijas del agua, nacimos en la comunidad costera, por lo que el uso de las algas surge como una forma de resistencia y permanencia para preservar el territorio”, afirmó Aparecida a Mongabay Latam. Su familia fue desplazada de la franja de arena durante la construcción de la carretera Rio-Santos (BR-101), realizada entre 1969 y 1975, pero continuó usando las playas para trabajo y ocio.
El cultivo de algas en Brasil combina alimentación y turismo educativo
En Rancho Ayres, el restaurante familiar en la playa de São Gonçalo, Aparecida y su equipo preparan tempura de algas, brownies, cuscús, vinagreta, mayonesa vegana y dulces de coco. El gel de algas es la base de muchas preparaciones. “Vimos una oportunidad porque las capturas de pescado han disminuido muchísimo”, explicó Ísis Ayres, hija de Aparecida y estudiante de antropología, a Mongabay Latam. “Mi padrastro tenía que ir cada vez más lejos para pescar o complementar sus ingresos con otras actividades”.
Además de servicios de comida y talleres de gastronomía, la familia ofrece un itinerario de turismo educativo que explica la función de las algas en el mar, su importancia, sus posibles usos y los impactos de una gestión inadecuada. Los pescadores cambiaron el tipo de red en las barcazas para evitar que las tortugas quedaran atrapadas, cuidando la biodiversidad marina. También ofrecen talasoterapia, un masaje en canoa con productos cosméticos elaborados con algas marinas como alimento y materia prima.
Macroalgas: potencial nutricional y equilibrio ambiental
Introducida originalmente para la industria de carragenina, la Kappaphycus alvarezii también se utiliza como biofertilizante y, cada vez más, en alimentación. Diversas investigaciones destacan su potencial nutricional, informó Mongabay Latam. El cultivo de esta alga contribuye al equilibrio ambiental: produce oxígeno, absorbe carbono y mejora la calidad del agua al eliminar el exceso de nutrientes.
Según expertos consultados por Mongabay Latam, la expansión del cultivo de algas en Brasil enfrenta obstáculos en materia de crédito, comercialización, tecnología y regulación. Nuevas redes de investigación y políticas públicas buscan integrar esta actividad en la bioeconomía brasileña, aprovechando los 7.500 kilómetros de costa del país.
Madre e hija destacan que el negocio también es una estrategia para incluir a las mujeres en la maricultura, un ámbito aún predominantemente masculino. “Nuestro regreso a la playa tiene un sello muy femenino. La mayoría de quienes lo gestionan son mujeres”, afirmó Ísis Ayres. La comercialización de productos cosméticos elaborados con algas y el inicio de la producción de algas marinas autóctonas son los próximos pasos del proyecto en Paraty.
Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/08/macroalgas-brasil-oceanos/













