Cuando abrís la puerta y tu perro salta descontrolado, ese momento define su comportamiento futuro. Adiestradores caninos de Europa y América Latina advierten que responder con la misma efusividad en el pico de emoción del animal lo entrena para asociar excitación extrema con recompensa, un patrón que puede consolidarse en ansiedad crónica.
“No se trata de ignorar al perro, sino de no premiar la excitación”, explicó el adiestrador español Víctor Mareño a Ecoticias. “La idea es esperar a que tenga las cuatro patas en el suelo, y entonces llega el cariño.”
El refuerzo accidental de la hiperactividad
Los perros interpretan cualquier interacción como estímulo positivo. Incluso un “bajá” acompañado de contacto visual o un empujón puede entenderse como premio porque logra la atención del dueño. “Muchos propietarios piensan que sus mascotas tienen capacidades cognitivas que no poseen”, señaló Mareño. Los saltos no siempre expresan alegría: pueden ser también frustración, estrés o miedo.
Un estudio de 2019 dirigido por Therese Rehn, de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas, midió los niveles de oxitocina en 12 perras beagle durante tres tipos de encuentro con sus dueños: contacto físico y verbal tranquilo, solo palabras, o ausencia de interacción durante cuatro minutos. La oxitocina, vinculada a la interacción social, se mantuvo elevada únicamente con el contacto físico tranquilo, según el estudio publicado en Physiology & Behavior.
Cómo cambiar la rutina del saludo
La técnica recomendada consiste en entrar con poco ruido y las manos recogidas. Cuando el perro salte, girate y evitá hablarle, tocarlo o apartarlo. Cuando tenga las cuatro patas en el suelo, recién ahí podés saludarlo con una caricia o un pequeño premio. Si conoce la orden, pedile que se siente.
La constancia es determinante: todos los miembros de la casa deben actuar igual. “El objetivo nunca debe ser castigar la emoción, es enseñar una alternativa sencilla y segura”, agregó Mareño. El perro termina por entender que la calma, no la excitación, es la vía para recibir atención.
Los especialistas subrayan que el cambio de hábito en el humano debe preceder al cambio en el animal. Si la familia no sostiene el protocolo, el perro no puede aprender la alternativa.
Fuente original: https://www.ecoticias.com/naturaleza/los-adiestradores-caninos-avisan-si-saludas-a-tu-perro-cuando-entras-en-tu-casa-es-la-semilla-de-la-mala-educacion












