El pueblo Bunun desplazado por el tifón Morakot en Taiwán enfrenta hoy la posibilidad de perder su cultura milenaria. En 2009, el ciclón más mortal en la historia registrada de la isla destruyó el único camino que conectaba a Tengjhih, su asentamiento ancestral en el sur de Taiwán, y forzó la reubicación permanente de más de 150 personas a zonas de menor altitud. Según informó Aylin Ho en Mongabay, 17 años después del desastre, la comunidad indígena sigue luchando por regresar a sus tierras, donde creen que habita el vínculo con sus ancestros.
Dahu Ismahasan, presidente del consejo tribal Bunun, describe hoy a Tengjhih como un pueblo fantasma. “Cuando éramos niños, jugábamos aquí. Éramos felices, inocentes. Ahora el pueblo está destruido”, dijo a Mongabay mientras recorría las calles abandonadas del asentamiento, donde solo quedan perros callejeros y juguetes dispersos en el suelo.
El Morakot mató a 755 personas en 2009 en todo Taiwán. Aunque los pueblos indígenas representaban solo el 2,1% de la población total del país, el 70% de las áreas declaradas inseguras por el gobierno tras el tifón se encontraban en territorios indígenas. Nadie murió en Tengjhih, pero la destrucción del camino convirtió al asentamiento en una “zona de alto riesgo” según las autoridades, que reubicaron a las familias en ciudades como Kaohsiung, la tercera más grande de Taiwán, y el distrito de Liouguei.
El cambio climático impide reconstruir el camino a Tengjhih
El camino a Tengjhih fue arrasado cuatro veces entre 2009 y 2025 por lluvias torrenciales cada vez más destructivas. Las autoridades suspendieron las reparaciones en 2012, después de que un nuevo tifón devastara una sección del camino. Otro intento de reconstrucción fracasó en 2021 por condiciones climáticas extremas. En 2023, 14 años después del Morakot, el camino finalmente fue reconstruido, pero pocos meses después otro tifón lo destruyó otra vez. En 2025, un nuevo ciclón arrancó otra sección de la ladera montañosa.
Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), las lluvias más intensas durante la temporada de tifones en Asia oriental, que corre de julio a septiembre, están directamente vinculadas al calentamiento global. En el caso de Tengjhih, las precipitaciones saturaron el suelo de la montaña, desencadenando deslizamientos de tierra recurrentes que pusieron en riesgo permanente al asentamiento.
Por qué la conexión con la tierra es vital para los Bunun
Para el pueblo Bunun, la conexión con la tierra ancestral y los antepasados es un pilar de su identidad. Dahu Ismahasan, quien hoy vive en Liouguei pero viaja regularmente a Tengjhih por un camino alternativo sin barreras de seguridad, explica que regresar a la montaña permitiría preservar rituales, conocimientos tradicionales de caza y recolección, y formas de enseñanza para las nuevas generaciones. “Si este pueblo desaparece, nuestra gente desaparecerá también”, dijo a Mongabay.
Clrenge Ismahasan, madre de Dahu y de 85 años, vive ahora en Erjituan, una aldea vecina a Tengjhih. Recuerda vívidamente el día del tifón. “Ese día estaba lloviendo a cántaros. Todo estaba inundado. No podíamos bajar de la montaña”, relató. Cuando Mongabay le preguntó qué extraña más de su hogar ancestral, Clrenge bajó la mirada y no respondió. “Es demasiado doloroso para ellas. Saben que nunca volverán a ver el pueblo en vida”, tradujo Dahu.
Las comunidades indígenas critican el programa de reasentamiento
Las familias desplazadas recibieron apartamentos en propiedad bajo el programa de reasentamiento del gobierno taiwanés, pero no la titularidad de la tierra donde se encuentran los edificios. Mongabay señaló que comunidades indígenas como los Bunun, los Tsou, los Paiwan y los Rukai, también desplazadas por el Morakot a zonas de menor altitud, han criticado duramente el esquema por debilitar su relación con el territorio.
Casi 20 años después del tifón, Dahu y otros habitantes de Tengjhih siguen escribiendo al gobierno local para exigir el retorno. “Si no podemos regresar al pueblo, ¿quién va a transmitir estas prácticas?”, preguntó Clrenge Ismahasan, en palabras recogidas por Mongabay. La comunidad sigue esperando, con la incertidumbre de si las lluvias cada vez más violentas les permitirán alguna vez volver a casa.
Fuente original: https://news.mongabay.com/2026/09/displaced-by-a-typhoon-taiwans-bunun-people-fear-for-the-future-of-their-culture/












