Los pangolines gigantes de Kenia enfrentan una amenaza mortal que no viene de cazadores furtivos, sino de las cercas eléctricas que los propietarios rurales instalaron para proteger sus cultivos. Catorce de los quince ejemplares de pangolín gigante (Smutsia gigantea) hallados muertos cerca del bosque Nyekweri desde 2022 murieron electrocutados, según registros de The Pangolin Project publicados por Mongabay.
Con menos de 30 individuos estimados en todo el país, cada muerte pesa: la población entera de pangolines gigantes de Kenia habita exclusivamente en esta zona del borde occidental de la Reserva Nacional Maasai Mara. La magnitud del problema obligó a actuar rápido.
Los masái desconectan 134 kilómetros de cercas para abrir paso
La comunidad masái local, en coordinación con The Pangolin Project, implementó una solución directa: apagar las hileras inferiores de las cercas eléctricas que cruzan el territorio de los pangolines. La iniciativa ya convirtió 134 kilómetros de cerco en pasos seguros para los animales. Los propietarios aceptaron desconectar los cables más bajos de sus instalaciones después de constatar que las muertes se aceleraban.
“La gente suele asumir que la caza furtiva es el mayor peligro para los pangolines, pero en Nyekweri la realidad es mucho más alarmante”, dijo Michael Koskei, responsable de monitoreo y datos de The Pangolin Project, a Mongabay. “En este momento, estas cercas están matando pangolines más rápido de lo que los traficantes los capturan. Estamos viendo a una especie acercarse a la extinción local, no porque la cacen, sino porque ya no puede moverse con seguridad por su propio hábitat.”
El pangolín gigante, el más grande de las ocho especies que existen en África y Asia, todas en peligro, está catalogado como En Peligro en su rango de distribución fragmentado en África occidental y central. Durante décadas fue el mamífero más traficado del mundo, según el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW), perseguido por sus escamas de queratina que alcanzan precios altísimos en China y el sudeste asiático.
La historia de Naserian: dos años rastreada, una noche muerta
The Pangolin Project rastreó con GPS a Naserian, una hembra de pangolín gigante, durante dos años. Los investigadores seguían su señal desde su puesto cercano a la reserva mientras ella cruzaba cada noche un mosaico de parcelas privadas, bosques y tierras de pastoreo. Una noche de 2025, la señal se detuvo. El equipo halló su cuerpo bajo una cerca electrificada.
Los pangolines gigantes se reproducen lentamente: paren una sola cría por vez, lo que hace imposible reponer las pérdidas al ritmo actual. La subdivisión de tierras ancestrales masái en parcelas privadas aceleró la instalación de cercas en los últimos años. Peter Ole Tompoy, de 73 años y presidente del Nyekweri-Kimintet Community Forest Conservation Trust, recuerda que en su juventud la fauna podía “moverse de un lugar a otro sin obstrucción”. Hoy, los datos de rastreo de The Pangolin Project muestran que los pangolines atraviesan cada noche múltiples propiedades cercadas por 268 kilómetros de alambrado electrificado.
Más del 80% del bosque Nyekweri, adyacente a Maasai Mara, fue despejado en los últimos 20 años para cultivos y ganadería, según la organización internacional Legado. La pérdida de hábitat amenaza con deshacer los avances logrados con las cercas. The Pangolin Project advierte que sin una solución de largo plazo que detenga la fragmentación del bosque, la especie no sobrevivirá en Kenia aunque se desconecten todas las cercas del territorio.
Fuente original: https://news.mongabay.com/2026/09/electric-fences-that-kill-and-the-maasai-trying-to-save-kenyas-last-giant-pangolins/













