El desperdicio de alimentos en Argentina alcanzó 73 millones de kilos durante 2025, según un estudio de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Lácteos, fiambres y productos refrigerados lideraron los descartes de supermercados y autoservicios, con pérdidas estimadas en 370.520 millones de pesos. La cifra expone una distorsión estructural: mientras un tercio de la población vive bajo la línea de pobreza, las empresas encuentran más económico destruir alimentos aptos para el consumo que donarlos.
El problema no es la falta de marco legal. Argentina cuenta con la Ley Donal, que brinda seguridad jurídica a las empresas que donan y las resguarda de responsabilidad civil y penal por los alimentos entregados. El desafío es económico: el régimen actual de IVA penaliza la donación. Si una empresa dona, no puede computar el crédito de IVA vinculado a la elaboración del alimento. Si lo descarta, sí puede computarlo. La ecuación fiscal invierte los incentivos.
Fernando Uranga, director general del Banco de Alimentos Buenos Aires, explicó a Perfil: “Es de suma importancia la donación de las empresas. Bajo el régimen legal actual, la decisión de donar alimentos implica que la empresa no podrá computar el crédito de IVA vinculado a la elaboración del mismo, mientras que, si ese alimento es descartado, sí es posible computar el referido crédito fiscal. Promover la reforma legislativa necesaria para corregir esto es uno de los objetivos que trabajamos junto a la Red de Bancos de Alimentos”.
Cuando donar cuesta más que tirar
El Banco de Alimentos Buenos Aires, una organización sin fines de lucro que desde hace 25 años trabaja para reducir el hambre, plantea que el tratamiento impositivo se suma a los costos de recuperación, clasificación, almacenamiento y transporte. Esa pila de gastos termina inclinando la ecuación económica hacia el descarte. Mientras tanto, el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA sostiene que el país mantiene desde hace años un piso estructural de pobreza cercano al 30% y una indigencia que asciende a alrededor del 7%.
Alfredo Kasdorf, asesor de la Red Global de Bancos de Alimentos GFN (Global Foodbanking Network), señaló a Perfil: “Desde la perspectiva de GFN, Argentina necesita completar la Ley Donal con una arquitectura de incentivos. Una prioridad sería revisar el tratamiento del IVA asociado a las donaciones de alimentos, de manera que la donación no genere la pérdida de créditos fiscales que no se produciría frente a determinadas formas de descarte. Complementariamente, podría evaluarse el fortalecimiento de las deducciones fiscales existentes, actualmente sujetas, en términos generales, a un límite del 5% de la ganancia neta del ejercicio”.
Uranga lo resumió con una frase contundente: “Cada kilo de alimento que se destruye y podría haber sido donado pierde la oportunidad de convertirse en un plato de comida”. La donación de alimentos en Argentina no es solo un imperativo ético: es una solución económica y ambiental que el país todavía no logra hacer rentable. Facilitar las donaciones requiere pasar de una ley que hace posible donar a un sistema de políticas públicas que haga más fácil y económicamente racional la donación.
Fuente original: https://www.perfil.com/noticias/sociedad/73-millones-kilos-alimentos-desperdiciaron-argentina-2025-desafio-donacion.phtml













