Los datos climáticos comunitarios en América Latina dejaron de ser un complemento: hoy son una herramienta de supervivencia. Ante la falta de información oficial y el colapso de los pronósticos tradicionales, comunidades campesinas, pescadoras e indígenas generan e interpretan sus propios datos climáticos desde el Gran Chaco argentino hasta el altiplano guatemalteco.
Norma Rodríguez, lideresa wichí en el Chaco argentino, recuerda que de niña su abuela podía anticipar la lluvia o la sequía con solo mirar el cielo. “Ahora eso no es posible, cambió mucho el clima”, cuenta. Según informó Antonio José Paz Cardona en Mongabay Latam, el calentamiento global rompió las reglas que durante generaciones permitieron gestionar los territorios solo observando la naturaleza.
La ciencia ciudadana climática se multiplicó en respuesta a una desigualdad estructural: las mujeres rurales tienen entre un 20% y un 30% menos de probabilidades de acceder a información climática, según datos citados por Mongabay Latam, mientras que productores no agremiados y pueblos indígenas sin conectividad continúan marginados de los sistemas oficiales de alerta.
Asunción Martínez, investigadora de la Unidad Ecológica Salvadoreña que trabaja con la Red de Monitoreo Hidroclimático Comunitario en Ahuachapán Sur, resume el problema: “No terminamos de recuperarnos de un evento extremo, como sequía o precipitaciones, cuando ya viene otra situación que desencadena otras problemáticas”.
Estaciones meteorológicas en manos de jóvenes indígenas
Desde sistemas comunitarios de alerta en el Gran Chaco, en el altiplano guatemalteco y en la Chiquitania boliviana, el dato climático hiperlocal se convirtió en herramienta concreta. Jóvenes k’iche’ en Totonicapán, Guatemala, operan estaciones meteorológicas; mujeres salvadoreñas miden la lluvia para salvar vidas; pescadores en Quintana Roo, México, usan bioacústica para rastrear peces en peligro de extinción que modificaron su comportamiento reproductivo por el cambio del clima.
La Organización Meteorológica Mundial registró que en 2024 la temperatura alcanzó un aumento de 1.55°C respecto a la época preindustrial: el año más caliente en 175 años de registros. La cifra sobrepasó por primera vez el límite recomendado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.
El desplazamiento forzado por desastres también se disparó. El Informe mundial sobre el desplazamiento interno 2025 menciona que al menos 1.7 millones de nuevos desplazamientos internos por desastres se registraron en 2024 solo en Brasil, Cuba, Colombia, Haití y Ecuador. Una parte importante está asociada a amenazas meteorológicas e hidrológicas cuya intensidad, frecuencia e impactos están siendo agravados por el calentamiento global.
La traducción de conceptos científicos a lenguajes sencillos, audios bilingües y herramientas digitales busca llegar a las personas en zonas remotas donde la gestión de riesgos es prácticamente inexistente. Obtener datos microclimáticos les permitió a varias comunidades locales tomar mejores decisiones para proteger cultivos de sequías, inundaciones y heladas.
Mongabay Latam, junto a Agencia Ocote, Mala Yerba y Revista Nómadas, presentó seis historias de comunidades y cambio climático en México, Guatemala, El Salvador, Ecuador, Bolivia y Argentina que decidieron tomar el control de su destino apropiándose de la tecnología y los datos científicos para construir, desde lo local, su propia resiliencia.
Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/09/crisis-climatica-comunidades-latinoamericanas-generan-datos-enfrentar-sequias-incendios-inundaciones/












