La alerta de desastre glaciar en Perú tras la tragedia de Nepal que mató a más de 1.300 personas en agosto de 2025 volvió a encender las alarmas sobre los lagos glaciares andinos. El colapso del glaciar himalayo que arrasó los valles de Trishuli y Bhotekoshi puso en evidencia un riesgo que Perú conoce desde hace 84 años: los aluviones causados por el desborde de lagos formados por el deshielo.
Benjamín Morales tenía siete años cuando el lago glaciar Palcacocha se desbordó el 13 de diciembre de 1941 y mató a miles de personas en Huaraz, capital de la región Ancash. Corrió descalzo hacia las alturas junto a cientos de vecinos mientras el agua, las rocas y el barro arrasaban con todo. “Todavía lo recuerdo como una película ante mis ojos”, dijo Morales a Dialogue Earth.
Ese desastre marcó la vida del geólogo peruano, quien entre las décadas de 1960 y 1990 lideró programas estatales para estabilizar 35 lagos glaciares en la Cordillera Blanca. Morales fue testigo directo de los tres desastres glaciares más letales del último siglo: en 1962 vio cómo un bloque de hielo del Huascarán destruyó el pueblo de Ranrahirca; en 1970, un terremoto desencadenó un aluvión que sepultó Yungay y Ranrahirca en menos de 10 minutos, matando a 25.000 personas.
Perú estabilizó 35 lagos glaciares pero el sistema preventivo colapsó
La respuesta peruana a esos desastres fue un programa estatal sin precedentes. La Comisión de Lagunas, creada tras el aluvión de 1941, desarrolló un método de cuatro pasos: bajar el nivel de agua de forma controlada, construir túneles de drenaje, reforzar diques de contención y construir canales de desborde hidráulico. “Venía gente de todo el mundo a aprender de lo que hacíamos. Éramos pioneros”, recordó Morales.
Paola Moschella, directora de investigación glaciar del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem), señaló a Dialogue Earth que “los estudios clasifican a los Andes como la tercera región de mayor riesgo del mundo” para aluviones glaciares. El peligro surge de la combinación de glaciares tropicales en pendientes empinadas y comunidades densamente pobladas cerca de cauces de ríos.
El glaciólogo peruano César Portocarrero, quien trabajó cinco décadas en proyectos de seguridad glaciar en Perú y Nepal, destacó “la audacia técnica de aquellos años”. Entre las décadas de 1960 y 1990, ingenieros perforaron el glaciar Safuna a 160 metros de profundidad, excavaron un túnel de 150 metros en morrenas rocosas y perforaron 55 metros de roca sólida en el lago Parón usando buceo de altura y tecnología avanzada.
Pero ese progreso comenzó a deshacerse alrededor del año 2000. El gobierno cerró el histórico Programa de Glaciología y Seguridad de Lagunas en medio de recortes presupuestarios. “Todo lo que logramos quedó en el pasado”, lamentó Morales.
Los lagos glaciares en los Andes crecen mientras las capacidades técnicas se debilitan
Hoy la gestión glaciar enfrenta una crisis estructural. Alonso Brenes, consultor del Banco Mundial y miembro del Grupo Asesor de Gestión de Riesgos de la UNESCO para América Latina, señaló a Dialogue Earth que la institucionalidad está fragmentada y los gobiernos locales son débiles. “Según estimaciones, apenas 35% de los gobiernos subnacionales en Perú tienen unidades operativas capaces de funcionar en gestión de riesgo de desastres, convirtiendo la prevención en poco más que palabras en papel”, dijo Brenes.
Moschella explicó que los límites del rol de Inaigem ilustran el problema: “No realizamos acciones preventivas directas ni obras de construcción, de acuerdo con el marco legal de Perú. Lo que hacemos es investigar, monitorear y emitir alertas”. La descentralización no fue acompañada por capacidad técnica para gestionar el riesgo.
Perú alberga el 70% de los glaciares tropicales del mundo. Su retroceso genera lagos inestables que pueden causar aluviones devastadores en valles poblados. El desastre de Nepal dejó más de 1.300 muertos confirmados y miles de desaparecidos hasta el 11 de septiembre de 2025, según reportes de Dialogue Earth.
Los 35 lagos estabilizados por Morales y su equipo entre los años 60 y 90 siguen monitoreados, pero el país perdió la capacidad de realizar nuevas obras preventivas a gran escala. La pregunta es si Perú podrá reconstruir ese sistema antes de que otro lago glaciar se desborde.
Fuente original: https://dialogue.earth/en/climate/nepal-disaster-is-a-warning-for-perus-glacier-defences/












